miércoles, 7 de julio de 2010

Esta es una invitación para que nos acompañen en esta nueva iniciativa.

UN SOLO INCENDIO
Conversaciones sobre poesía colombiana


Se acarician efímeros entre mil soles
que se despedazan, se besan hasta el fondo,
saltan como dos delfines blancos en el día,
pasan como un solo incendio por la noche.

Jorge Gaitán Durán
Se juntan desnudos


UN SOLO INCENDIO es una serie de conversaciones sobre poesía colombiana en las que se presentan algunos de los autores más representativos a través de apuntes biográficos, acompañados de imágenes y audios, así como de la lectura de su obra poética; luego se discurre en torno a ello, al impacto, influencia, trascendencia y reconocimiento que cada autor ha recibido o mereciera.

Está dirigido a todo interesado en la poesía, desde el lector hasta el creador o poeta en ciernes, así como a los estudiosos del tema y estudiantes de literatura, quienes pueden enriquecer las charlas con sus aportes; porque otro de los propósitos de esto es promover la lectura, intercambio y adquisición de la obra poética colombiana que se halla impresa.

Estas conversaciones se realizarán los miércoles, cada quince días, a partir de las 5 p.m. en las siguientes fechas: 21 de julio, 4 y 18 de agosto, 1 de septiembre.

Están a cargo de: Pablo Estrada y Larry Mejía.

El lugar donde se efectuará UN SOLO INCENDIO es el Claustro de San Agustín, que desde 2007 es sede del Sistema de Patrimonio y Museos de la Universidad Nacional de Colombia. La dirección es Carrera 8 No. 7-21, diagonal al Palacio de Nariño.

La entrada es libre, no requiere inscripción previa, apenas buena voluntad y disposición para generar un espacio ameno y pasar un agradable rato en la mejor de las compañías: la poesía.

domingo, 23 de mayo de 2010



Larry Mejía y Pablo Estrada –negacionistas– les invitamos a asistir al 18 Festival Internacional de Poesía de Bogotá que se celebra entre mayo 24 y 29 de 2010.

Info: http://www.poesiabogota.org/

Programación:
http://www.laotrarevista.com/2010/05/festival-internacional-de-poesia-de-bogota-2010/

Por si acaso, estaremos allí presentes...

Martes 25 de mayo
10:00 a.m.
Biblioteca del Gimnasio Moderno
Pablo Estrada, Jenny Bernal, Fabián Sánchez, Alberto Rodríguez Tosca, Ida Vitale y Enrique Fierro de Uruguay

Sábado 29 de mayo
2:00 p.m.
Biblioteca El Tunal
Larry Mejía, Fernando Linero, Mauricio Contreras, Ernesto Román (Venezuela) y Carlos Clará (El Salvador)

También recomendamos que vean a dos de nuestros queridos poetas: Juan Calzadilla (invitado de Venezuela) y Álvaro Rodríguez Torres (poeta homenajeado)
Ambos estarán el lunes 24 en la biblioteca del Gimnasio Moderno a las 5:00 p.m. y 7:00 p.m. y el sábado 29, Juan Calzadilla a las 11:00 a.m. en la Ciudadela Colsubsidio y Álvaro Rodríguez Torres a partir de las 5:00 p.m. en el Gimnasio Moderno durante la clausura del festival.

Recuerden que es un evento de ENTRADA LIBRE…

lunes, 12 de abril de 2010


Cría cuervos y espanta pájaros


dos de los poetas inéditos más leídos del momento
dos de los poetas desconocidos más comentados del medio




Pablo Estrada & Larry Mejía


Con la participación de:
Lina Díaz en el cello
e invitados especiales

miércoles 5 de mayo

6:30 p.m.

Biblioteca Los Fundadores
Gimnasio Moderno
[Carrera 9 No. 74 –99]
Bogotá, Colombia


domingo, 4 de abril de 2010

EL HOMBRE DE CARNE Y VERSO
.


Siento que Juan Calzadilla* no necesita presentación, a mí me lo presentó el azar y estoy seguro que él jamás mandaría una ficha biográfica de su persona o de su obra, pues la una como la otra se confunden, es decir (y como en pocos casos) son consecuencia de sí mismas. Al leerlo, no se sabe cuál es cuál, se pierde uno en ese rostro que parece una hoja arrugada, y en sus hojas limpias cree estar viendo uno al viejo que nunca será.
Juan Calzadilla es, para mí, el ejemplo más claro de estar en el lugar correcto, en el momento exacto.
Lo conocí una mañana en la editorial en El Perro y La Rana de Venezuela. Creí que estaba perdido o buscando un mingitorio, creí que era algún poeta inédito buscando que la editorial le publicara su primer poemario. En cualquiera de los casos, decidí abordarlo, por ese defecto que tengo de ser entrometido, pero que esta vez se convirtió en grata sorpresa. Y ahora desde Colombia, desde la distancia física, al releerlo siento que de verdad le doy la mano, y que sí estaba yo en lo cierto, Juan buscaba un orinal, una publicación, una oficina con 120 personas, un caos, una voz extranjera –la mía– cualquier cosa buscaba y ahora sé que lo hacía con la profunda necesidad de inventársela.

L.M.

_________________________

El origen
Tengo que suministrarme un origen. Un origen que no sea aquel del cual provengo, ni al que aspiro. Ni siquiera el que merezco. Un origen que como el futuro esté adelante, silencioso y desconocido. Un origen no consagrado por las leyes ni condicionado por los dioses. Un origen que no mire hacia atrás. Que no sea la fachada de un templo ni un agujero negro. Un origen que me garantice que por fin admito que comienzo a ser lo que soy.

La tradición
¿Es que toda tradición es solamente anterior? ¿Acaso no hay una del porvenir? Una tradición de la que no se esté arrepentido porque no ha pasado. Una tradición con la que no se esté en deuda por el hecho de que pertenece exclusivamente al futuro.
Yo es otro
Lo que el espejo dice de mí no crean que me reconforta.
Cuando me veo en él me encuentro perdido como si, más que de un espejo, se tratara de una fosa. Ya quisiera yo verme en él de cuerpo entero, libre de edad y de los estragos del tiempo, sin recibir amenazas de una materia extraña y lisa que tomándose atribuciones y hablando en mi nombre se empeña en demostrarme que ese que veo no soy yo

sino yo más otro.

Se hace polvo con la literatura
Perdonen el exabrupto, pero si un escritor fallece, todo lo que se refiere a su vida personal ha dejado de pertenecerle, se vuelve incompatible con él, ha pasado cortésmente a su obra, se ha convertido también en literatura. Pero no en biografía.

Que no se hagan ilusiones en la tumba.

Ruido de las esferas
La música del poema no hace ningún ruido, ni siquiera para darse a saber. El poema está demasiado ocupado en zafarse de las palabras, y son estas, en su afán de retenerlo las que meten todo ese ruido que confundimos con la música del poema.

Epitafio atribulado
Todos los que se han muerto, murieron por mí, todos los que mueren, mueren por mí. Si no murieran por mí, yo no estaría vivo ni estuviera yo llenando por ellos el lugar que dejaron vacío para mí. Ni estaría yo ocupado de escribir en este momento el poema con que pongo fin a mi libro.
.
fot. de Enrique Hernández de Jesús

*Juan Calzadilla nació en Altagracia de Orituco (Venezuela) en 1931, estudió en la Universidad Central de Venezuela y el Instituto Pedagógico Nacional, es cofundador del grupo El techo de la ballena (1961) y de la revista Imagen (1984). Ha publicado más de 25 poemarios desde 1954.
.

domingo, 14 de marzo de 2010


El pasado sábado 6 de febrero de 2010 nos reunimos 3 de los 4 negacionistas originales.
NO éramos Led Zeppelin sin John Bonham, ni mucho menos. NO fue un reencuentro ansiado por los fans como el de Black Sabbath o The Police. Nos dimos abrazos pero NO tan forzados como los de Roger Waters y David Gilmour o Ritchie Blackmore y el resto de la banda.
NO fue como una lectura de Patti Smith o Bukowski en sus años de gloria callejera y mala reputación. NO fue como Ginsberg aullando su Howl en Six Gallery o Gonzalo Arango esputando una de sus proclamas nadaístas en el Café Automático, ambos leyendo en rollos de papel higiénico.
NO estábamos en el CBGB’s sino en Bardo Teatro: un bar local, ubicado en el centro de Bogotá, donde se reúne gente diversa con un mismo fin: beber.
Allí estábamos.
Otra vez, casi juntos.
De nuevo enfrentando el público (es una especie de lucha –como la de Sex Pistols en USA– cada vez que estamos en un lugar así, leyendo poesía… lo bueno fue que NO hubo necesidad de cortarse el pecho ni escupir a los asistentes, aunque en un par de casos estuvimos tentados de hacerlo).
La cosa funcionó, callamos a los que NO querían oírnos. Robamos aplausos porque NO pudimos robar cerveza… pero lo intentamos.
Por poco protagonizamos una pelea.
En fin, en fin.
Salimos de allí, luego de leer y beber, cada cual por su lado. Volvimos a ser como antes, después y siempre.

Bueno, Daniel Ángel, es uno de los 3 que estuvimos allí esa noche. También es uno de los que estuvo desde el principio.
De hecho fue gracias a él que pudimos dar un halagüeño primer paso en un curioso lugar: una fundación de ex-alumnos de uno de los colegios más antiguos y reputados del país, que parecía la casa club de un grupo de jóvenes con intereses e inquietudes comunes.
Allí nos permitieron hacer nuestras primeras incursiones en la aventura negacionista. Pasamos buenos ratos que NO duraron. Nos disgregamos y cuando el negacionismo tomó un rumbo, seguramente equivocado, ya 2 de nosotros –y por poco 3– NO estaban.
Hace un tiempo dimos su justo lugar que por supuesto será reiterado a uno de los fundadores de esto, ahora damos su merecido espacio a otro.

3 de 4


DANIEL ÁNGEL


Cuando los dientes se aflojan
y tienden a caer
y la carne trémula
tiembla al contacto sagrado
con un durazno joven,
los recuerdos buenos o malos
o en definitiva el pasado
se convierte en la metáfora de la tristeza
y los ojos plasman
guaridas de arañas.

Cuando el cabello escasea
y sobran las desesperanzas;
hay mil metros de tu piel
hasta otra piel de fibra de arroz,
eres germen fermentado del olvido.
ya lo viejo no es tan bueno.

Cuando el silencio
es el grito de auxilio que te das a ti mismo
y tus zapatos y tus vestidos
te siguen acompañando por la noche entera,
quedan los vestigios
tu alma que fue viajera,
queda la tristeza
la pena del que espera.

Y estando solo
ya no puedes cantar una canción
ya no está esa hoguera de cuerpo
que era viento
la inspiración.


CANCIÓN POR EL VERANO

Hoguera
higuera
morena
abre aquí tu piel.
Las nubes
el viento
sopla
arrastra
lo que siento
vestigios
un corazón.
Arrasa
la rastra
sucumbo
al mundo
tus ojos son
la flor son
delirio
pétalos
girasol.
Follaje
que forra
las pupilas
dora
cabezas
calvas
párpados de neón.
Morena
percibes
de mis manos
recibes
magnolias
astromelias
rosas
exaltación.
Tu rostro
montañas
pestañas
que abren
mañanas.
La luz
la alegría
tu boca
de loca
no dice
nunca
nada
acertado
tirado
luego
el dado
ni la verdad
sospechada
lo mismo
encontrada
tras los rayos
del sol.
Los dedos
trenzados
cabellos
alados
centellos
fantaseados
de mi imaginación.
Conozco
poco
tu ausencia
me aloco
estás por siempre
sumergida
en la vida
conciencia
a la ventana
que rompe
donde emana
la tierra
lejana
de la saña
y la razón.
Verano
sed
sediento
tus ojos
sudor
lágrimas
de invierno
tu vida
tus pasos
todo lo siento
tu alma
tus senos
tu sueño
y la palabra
mi vida
son.


***


Entre todo lo que hay en el mundo
he descubierto
a la desgracia en los ojos de los hombres
como una mancha
un tachón del futuro,
he descubierto
los pasos sobre el asfalto
o las heridas del corazón
arcilla que se enfría
árbol que se tuerce
como un girasol,
he descubierto
las colillas arrojadas al piso
en amaneceres eternos
de elegías baratas
sin salvación
y tragos ondulando
las bocas amargas,
he descubierto
en un rincón
a las arañas tejiendo su red implacable
para atrapar al tiempo
y devorárselo con sus fauces tristes
tan tristes son,
he descubierto
al hambre jugar
en las calles
el juego solitario de la desolación,
he descubierto
que tú también
haz dejado “algo”
en “alguna” parte
“algo” que no querías dejar
y ahora estás triste
y piensas en “ello” con melancolía
porque tienes la certeza
que nunca jamás
volverás a tenerlo,
he descubierto
que en noches como las mías
has sufrido del miedo
y del abandono y de la ausencia
y que has llorado
y padecido insufrible
la voz que habita el silencio
el cuerpo que tapa lo oscuro
las manos que siembran el frío,
he descubierto
que sospechas
que te echas al hombro tus culpas
que has querido
que el amor sea uno y no miles
y que sea también hoguera
para quemar a tus fantasmas
y he descubierto
que tú
al igual que yo
has descubierto
que este lugar tranquilo
que suele ser el tuyo
el que todos miran
el que conservamos (por la juventud, la sutil belleza)
se ha ido marchitando
se caen sus hojas
sus ramas tiemblan
y su memoria nocturna
resplandece con amargura
cuando encuentra el vacío.


***


Cuando pasa
con su vuelo gris
el tiempo todo lo cambia
se transforman las pequeñas cosas
y las grandes
se vuelcan sobre sí mismas.

Ha quedado atrás un nombre
de la mujer que quise
los cuerpos de mi familia
entre la boca de los gusanos
una casa de la que nos fuimos inevitables
a buscar bienestar y soledad
para luego
con la mirada llena de zozobra
escrutar lo que quedó en los bolsillos
y revisar con amargura
que también en el alma
nos pasaron cuenta de cobro
y no ha quedado nada
el tiempo todo lo deshizo
en sus artilugios de agua.


***


Cuando llegué a tu vida, estaba más muerto que vivo, descendí como un ave rapaz a devorarte las entrañas y la tranquilidad, pero estaba muerto, entonces todo aquello a lo que nosotros llamamos vida en un momento, se convirtió entonces en una forma de desahuciarnos, en una forma de sobrellevar la enfermedad de la vida y las veces, que fueron pocas, en que realmente sonreímos con pasión fueron una esperanza somera e inconclusa de la victoria sobre la vida. Pero como siempre caímos, enfermos, trashumantes del mundo, a una derrota contundente. Nunca me quisiste creer, somos hojas de otoño que caen indefensas a la corriente del río y nunca más podremos ser, nunca más podremos observar desde ramas distintas nuestras absurdas soledades, nunca más podremos volver a ser esos muertos ridículos que siempre fuimos.

Ahora que ha pasado el viento con sus arrabales de pesadumbre, ahora que la modernidad ha hecho del hombre una herramienta del desarrollo, te miro, pálida, llena de agujeros negros en las manos, con un cuervo pegado a los ojos y un buitre al que ahora llamas por mi nombre.


***


Caminamos bajo la lluvia
nos esperamos bajo la lluvia
y cuando nos vemos
nos besamos los rostros
con nuestras lengua húmedas,
recorremos las calles
sobre la lluvia muerta
y se nos mojan los zapatos
y parecemos dos náufragos
en esta ciudad oceánica
buscamos un café cercano
y hablamos de tus pacientes
no tan pacientes
y discutimos sobre los efectos del alcohol
y recordamos a Rocamadour
preso en el Uruguay
y a su bella madre en París
y nuestras bocas
prescinden de las palabras
para decir tantas cosas
y el café va armando
con su hedor al amor
entre el agua continental
que seguramente viene desde la India
y rebota en nuestros cuerpos barcas
que se pierden en la tormenta latinoamericana
y nos tomamos las manos
mientras tiritamos
y nos calentamos los recuerdos
de días pasados
y cantamos al oído alguna canción
y nuevamente deseo abrazarte
y bailar contigo un tango
mientras tus amigos
los médicos pasan por la Séptima
buscando algún enfermo que curar
en cambio yo
tú lo sabes
que busco algo que nadie comprende
sólo quiero abrazarte y levantarte del suelo
como si estuvieras levitando bajo la lluvia viva
y sobre la lluvia muerta
y bailar pegado a tu cuerpo
y sentir como el agua apaga mi cigarrillo
y como tus labios encienden mi vida
para luego dejarte a tu suerte
con tu vida
la que elegiste
verte caminar con un libro pesado bajo el brazo
para que sanes a tus tristes hombres
que te esperan agobiados
pero nadie sabe
que al que sanas es a mí
y la lluvia
al que salva es a mí
de no estar solo a la deriva.


***


Estoy desierto
como una casa de lenocinio en semana santa,
sólo me concurren los demonios y la sabiduría de la zozobra con calma.

Miro a mi ciudad que crece
hermosa y en desorden
como los dientes mal puestos
como los pechos de una quinceañera
como las ramas de un árbol.

A un lado de la ventana
un hombre intenta robar un pan
una limosna o una sonrisa,
al otro lado de la ventana una mujer hermosa
cree que la vida son sus ojos
y su busto adorado.

Mi ciudad también es una casa de lenocinio
donde todos perdemos nuestra virginidad moral.

Lo disfrutamos hasta el fondo
es un idilio con nuestra soledad común.

Estamos muertos de pie
y nos reducimos a existir:
nada más nos puede ocurrir.
Así están las esperanzas.

Mis amigos se han ido de la ciudad
y del país y del continente y del mundo y de la felicidad
yo nunca alcanzo a ofrecerles siquiera un oasis
una fantasía.

Pueden morir de sed
en esta ciudad rocosa
donde es más fácil conseguir una prostituta
que un amor.

Mis manos tiemblan y estoy francamente joven
quizás es el cigarrillo, su consumo en exceso
lo que yo quiero con total sinceridad
es que dios entienda que estoy inconforme
por eso le envío señales de humo ya que no atiende a mi lengua.

Bogotá
comarquita de montañas de asfalto
tus estrellas se me hacen de mentiras.
mira cómo sufro por lo que quiero
mira cómo me conmuevo en tus brazos
mira cómo miro tus senos.

Aquí estoy solo
desierto, abrumado y con llamas rojas en los ojos
mis amigos tienen hambre
y yo te escribo un poema para que sepas
que tengo miedo de ellos
que tengo miedo de ti
que tengo miedo de los pobres y de los ricos
y de las mujeres embarazadas
que no entienden que deben subirse al Transmilenio
por la puerta primera para que usen los puestos azules
y no me quiten el mío.
Lo único mío que puedo tener en la calle
ya que la vida se la debo a los buenos ladrones
que no acuchillan.

Mis amigos tienen hambre
y están tristes
más tristes que yo
y están en el infortunio porque sí viven para ser felices.

Por eso soy un desierto en medio de otro desierto.
Tengo los ojos llenos de arena y asfalto.
Tengo la nariz impregnada de diesel y de perfume barato.
Tengo la panza llena de hambre y de huecos.
Tengo los ojos rojos por la ausencia.

Cómo podría llamarse un desierto en medio de otro desierto.
Eso soy.
Un interdesierto que se alimenta de la soledad
Y de la sed
y del hambre
y de la alucinación de los otros.
Por eso me veo pequeño
porque tú eres un desierto más grande.

En el desierto no se encuentra al amor
el amor no es agua
pero lo mismo da
no se encuentra en el desierto
ni en el mío
ni en el de mi ciudad.
Mis amigos lo saben.
Yo lo sé.
No me duele saberlo.
Lo acepto como acepté mi vida
como acepté la muerte de los que quise.
Ellos se murieron de sed.

Bogotá
cierra tus ojos
un sol y una luna bastan
para ocultar tu miseria.
---

domingo, 21 de febrero de 2010

EXTRAVÍO
Rastreando una huella difusa, una senda trazada entre claridad y cauce, atendí el consejo del mudo y seguí el camino señalado por el ciego.
Volé sobre aureolas y silentes zampoñas que agujereaban el vacío, sintonicé Radio Sigilo –que emite desde las montañas que amamantan insurrecciones e inmolaciones, migraciones y destierros, zozobras y nostalgias– y viajé al lado del fantasma del exilio y la acuciante presencia del desasosiego.
La inminencia del destino desconocido me dio la bienvenida con malicia y con sorna sin pronunciar palabra, sin emitir gesto, sin hacer demasiado ruido, con brevedad y apuro como espantando gallinas cluecas o moscas en la leche.

No me veía a mí mismo, no pude acariciar una sola entraña; me tragaba la arena, lamía la sal del mar, masticaba la marchita flor del olvido.
Grité todo lo que pude pero la boca no estaba en su lugar y no cumplía su misión: ni un beso o un mordisco dio… sólo mutación y mutismo, ningún placer al paladar.
El cuerpo era nulidad, la soledad una cicatriz a punto de borrarse; sólo las manos, delante, sujetando la raíz de la incógnita y un frasco.

He visto una y otra la misma imagen, una y otra vez, aunque no es la misma imagen ni una ni otra vez: ninguna tormenta es la misma tormenta, las aguas –ya lo decía el Oscuro de Éfeso*– no son iguales en igual río, nosotros no somos los que somos cuando en ellas entramos…
Y si atrapas el agua, ¿es otra el agua? ¿Otro lecho, otra cuenca, otro delta? ¿Es –digo– otra agua?
Sí. Es otra: es la misma. No nace, no muere, no se mueve cuando se mueve. Es espejo y es reflejo, es cristal, es opacidad, agua súbita y calma, es agitación y pausa. A través de ella el tiempo, la vida, la nada, pasa. Y vuelve y pasa.

Todos mis muertos, el espectro del pasado, la sombra del amor y yo alcanzamos la distante orilla, más allá del deseo; irrumpimos en la última frontera, de regreso al futuro, retornamos a lo eterno, vimos la luz muerta: el lado oscuro del alma, de la nube, la luna, la conciencia.

La negritud del horizonte debería acallarme e infundir en mí miedo a la oscuridad.
El prodigio del paisaje me contó una leyenda que fui incapaz de descifrar y ahora mal digo.
La vociferación de las plantas padeciendo sedes y calores, la frondosidad del pelaje de las bestias esparcida por tierra yerta y la aridez y la lisura de las entrepiernas me indicaron cómo se comerciará en tiempos venideros.
La vaguedad de las formas orienta mi aguja magnética, inmóvil en una gradación incierta.
La profusión de panoramas en un mismo tránsito descubrió para mí –como si fuera una insolente desnudez que despojan del manto que la cubría– el secreto: la reiteración de un mantra que se repetía y consistía en repetir un mantra que se repetía y consistía en repetir un mantra que se repetía…
pablo estrada
________________________
*Heráclito
EL BARCO
El mar no tiene compañero.
Gustavo Pereira

El barco está cansado
tiene gripe
y mucho frío
el barco es fuerte
cuando cruzó el helado mar de Barens
ningún marinero le ofreció
ginebra
el barco tiene un ala herida
el barco es enemigo del barco Amérique
cuando los marineros llegan a casa
cuando la tripulación llega a casa
el barco solo en el puerto recuerda su hogar
en un bosque que ya no existe
al barco le duele la cabeza y la popa
el barco ve dormir a las estrellas
el barco desde luego está ebrio
el barco por supuesto ha visto caer
sin reírse de él al albatros
el barco guarda tesoros en silencio
el barco nunca duerme
el barco tiene sed
y le dan agua salada
el barco espera el río
el barco es amigo mío
el barco no tiene bandera
el barco nunca sueña
el barco conoce los desiertos marinos
las selvas marinas
los cementerios marinos
el barco tiene en la memoria
las pisadas de todos los bailes
que sobre el barco ha dado el hombre
el barco tiene hambre
el barco es fuerte y flaco
el barco no es alto ni bajo
el barco tiene tantos ojos como años
el barco habla solo
cuando todos se han dado por perdidos
el barco no olvida el camino
el barco es montaraz
el barco canta
con todos sus maderos
el barco odia a los poetas
el barco es poeta
al barco le apuñalaron la espalda
el barco odia las armas
el barco odia el faro estúpido
que cree enseñarle algo
el barco tiene plumas
el barco no quiere estar solo
el barco se fumó “los otros cigarros que vienen en el barco”
el barco son mis amigos
quien conmigo
les ofrece la mano
les brinda un abrigo.

Larry Mejía

sábado, 20 de febrero de 2010


El opio es el opio del pueblo.


p.e.
A propósito de negacion(ismo)...

[El mito de Sísifo de Albert Camus revisitado]

«…nada más difícil de entender que una obra simbólica. Un símbolo supera siempre a quien lo usa y le hace decir en realidad más que lo que él tiene conciencia de expresar.»

«Nietzsche parece el único artista que sacó las consecuencias extremas de una estética de lo Absurdo, pues su último mensaje reside en la lucidez estéril y conquistadora y una negación obstinada de todo consuelo sobrenatural.»

«No hay destino que no se supere mediante el desprecio.»

«…las convicciones no impiden la incredulidad.»

«No es posible mantener que toda representación es verdadera pues esta tesis es retorcible, como demostraron Demócrito y Platón oponiéndose a Protágoras; porque si toda representación es verdadera, también será verdadero el que ninguna representación es verdadera, en cuanto se basa en una representación. Y por tanto, será falso que toda representación es verdadera.»

Tomado de Teoría de los dos juicios contrarios de Sexto Empírico en “Contra los matemáticos”, VII, 389 citado en “Vida de Protágoras” en “Fragmentos y testimonios” en Protágoras – Gorgias [Barcelona: Ediciones Orbis, 1977, 1980. Traducción: José Barrio Gutiérrez] recomendado por Leonardo Lozano.

lunes, 1 de febrero de 2010


MÁS ALLÁ DE BIEN Y DEL MAL
o
LO DEMÁS ES LO DE MENOS

Reencuentro de los negacionistas

Bardo Teatro
Calle 19 Nº 3A - 37 Local 111
Bogotá, Colombia

Sábados 6 y 13 febrero de 2010
8 o 9 p.m.

jueves, 31 de diciembre de 2009



En el año 2009, a diferencia de lo que casi, casi todos pudieran creer, los negacionistas NO estuvimos inactivos, todo lo contrario; cada uno de nosotros (Pablo Estrada y Larry Mejía), desde distintos frentes, trabajamos por la poesía.
Desde Bogotá, se continuó con la difusión a través de eventos como Poetas en Música –con los autores Rafarel Serrano y Mauricio Conteras, acompañados de importantes músicos de la escena local del jazz y la música clásica–, Lectura Alternativa Urgente –con Nicolás Linares del colectivo Poetas en Nueva York–, o Poesía: Nuevas Voces –con los jóvenes autores Angie Puentes y Andrés Barbosa, entre otros–; estos eventos culminaron con Poesía Hoy: Voces poéticas de la actualidad, en el cual los negacionistas nos reencontramos (después de 8 meses) en una lectura al lado de autores nacionales y la poeta chilena Eli Neira.
Y de forma alterna, desde Caracas, se dio la conferencia De Sobremesa: Gotas Amargas sobre el poeta José Asunción Silva, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Venezuela. Paralelo a esto se hizo una labor en la editorial El Perro y la Rana del Ministerio del Poder Popular para la Cultura de la República Bolivariana de Venezuela, que consistía en la corrección e investigación, y además incluyó la radicación de una serie de títulos de autores colombianos, entre ellos: El mar arroja sus monedas de oro de José Luis González Sanjuán, más conocido como Fernando Denis y Tantacárcel de Francisco Amín Mosquera; y la propuesta de una selección de poesía colombiana actual hecha por los negacionistas.
Durante uno de nuestros encuentros en Bogotá, realizamos en el programa de radio Qué Tiene la Noche de LAUD 90.4 FM estéreo, dirigido por Andrés Vallejo, un emotivo homenaje a Raúl Gómez Jattin, en compañía del poeta Carlos Escobar.
De otro lado, durante el mes de octubre en una visita a Cúcuta, concurrimos, de manera presencial y virtual, a la tumba del escritor Jorge Gaitán Durán y a la Torre del Reloj, Casa Cultural de su camarada y coterráneo Eduardo Cote Lamus.
A continuación presentamos la primera selección de poemas de Jorge Gaitán Durán, hecha por uno de nosotros como resultado de las impresiones que la vida y obra del poeta le produjeron.

***

JORGE GAITÁN DURÁN


MARCHA FUNEBRE

Como un dios murió al tocar el polvo
sin que negado hubiera nada de lo humano,
falaz palabra, olvido, tumulto de la gloria.
Inmolar supo, vivir como todo un hombre
la afrenta, soberbia o asco de sí mismo,
el infierno en la larga noche guerrera
que es el ser, ocio de una destrucción invencible,
incendio de la sola presencia que hurtamos a la pena.
Mano violenta o apenas ojo contra el otro, astro
en toda carne, inventó el fasto, los reinos,
la consistencia de los mundos,
espesor de mil soles, tábano atroz
que en la nada mantiene despiertos a los mortales.
la luz le partió el pecho, respiró todo
el fuego del imperio, fue su obra única
en ese aire que se acababa de su vida
la inhospitalidad del cielo.


QUIERO

Quiero vivir los nombres
que el incendio del mundo ha dado
al cuerpo que los mortales se disputan:
Roca, joya del ser, memoria, fasto.
Quiero tocar las palabras
con que en vano intenté hurtarte
al duelo de cada día,
estela donde habitan los dioses,
hoy lisa, espacio para el gesto imposible
que en el mármol fije el alma que nos falta.
No quiero morir sin antes
haberte impuesto como una ciudad entre los hombres,
quiero que seas ante la muerte
el único poema que se escriba en esta tierra.


ESTA CIUDAD ES NUESTRA

Tenemos la tierra porque al cielo hemos negado
lo que solo el hombre merece en su violencia:
El amor levantado como roca en la injuria de toda
patria, para que dioses o criminales seamos un instante
cuando la voluptuosidad y el duelo nos habitan.
Tenemos el cuerpo, pues desde el cuarto miserable
donde nos abrazamos sin reposo erigimos una ciudad que es sólo nuestra,
carne cuya obra toca el mundo y que el deseo alza a las estrellas:
No pertenece a los ciegos seres que se despedazan o se ignoran,
soledades guerreras unidas por la codicia o el tumulto,
apegadas a cosas que no son suyas, sino del tiempo,
mientras nuestro fasto único es incendiar nubes que pasan
por entre los cerros, ponientes rojos como en otoño el bosque,
felicidades extrañas como un lucero en pleno día,
ojos con que descubrimos los mil soles que arden
al mirarnos, sangres que al correr juntas atraviesan
el infierno con música que no es de nadie: el alma.
Tenemos toda la vida por delante y también toda la muerte.


EL REGRESO

El regreso para morir en grande.
(Lo dijo con su aventura el rey de Ítaca).
Mas amo el sol de mi patria,
el venado rojo que corre por los cerros,
y las nobles voces de la tarde que fueron
mi familia.
mejor morir sin que nadie
lamente glorias matinales, lejos
del verano querido donde conocí dioses.
Todo para que mi imagen pasada
sea la última fábula de la casa.


VALLE DE CÚCUTA

Toco con mis labios el frutero del día.
Pongo con las manos un halcón en el cielo.
Con los ojos levanto un incendio en el cerro.
La querencia del sol me devuelve la vida.
La verdad es el valle. El azul es azul.
El árbol colorado es la tierra caliente.
Ninguna cosa tiene simulacro ni duda.
Aquí aprendí a vivir con el vuelo y el río.


DE REPENTE LA MÚSICA

La pura luz que pasa
por la calle desierta.
Nada humano
bajo el cielo abolido.
la blancura absoluta
de la ciudad confunde
la muerte y el sigilo.

De repente la música,
la sombra de los amantes en el agua.


CADA PALABRA

Cuando la muerte es inminente, la palabra –cada palabra– se llena de sentido. La sentimos nacer al fin grávida, indispensable. Esplende lo que por años había sido nuestra duda: su fasto, conquista del mundo. Nombramos la centella que nos mata: el mundo es una palabra. No hay tiempo entonces que perder y esta experiencia última, única, nos resarce de toda patria.


SOSPECHO UN SIGNO

el rumor de Odiseas e Ilíadas que era su destino cantar y dejar resonando cóncavamente en la memoria humana. Sabemos estas cosas, pero no las que sintió al descender a la última sombra.
Jorge Luis Borges
El hacedor

Ante el tribunal se dijo que la muerte no es un instante, sino un proceso.
Provino el testimonio de un hombre que pesaba las palabras: el médico de los guillotinados. Horas después de que la guillotina ha separado limpiamente la cabeza del tronco, hay vísceras que se estremecen y sienten: órganos que siguen viviendo. Sospecho que esos pedazos de carne tienen expresión. Sospecho un signo en el tumulto, una soberanía (rapto o ademán) en la materia cuando se asoma a la nada. He aquí al ser bajo un nuevo y lancinante foco de luz.


SI MAÑANA DESPIERTO

De súbito respira uno mejor y el aire de la primavera
llega al fondo. Mas sólo ha sido un plazo
que el sufrimiento concede para que digamos la palabra.
He ganado un día; he tenido el tiempo
en mi boca como un vino.

Suelo buscarme
en la ciudad que pasa como un barco de locos por la noche.
Sólo encuentro un rostro: hombre viejo y sin dientes
a quien la dinastía, el poder, la riqueza, el genio,
todo le han dado al cabo, salvo la muerte.

Es un enemigo más temible que Dios,
el sueño que puedo ser si mañana despierto
y sé que vivo.
Mas de súbito el alba
me cae entre las manos cono una naranja roja


SÉ QUE ESTOY VIVO EN ESTE BELLO DÍA…

Sé que estoy vivo en este bello día
acostado contigo. Es el verano.
Acaloradas frutas en tu mano
vierten su espeso olor a mediodía.

Antes de aquí tendernos no existía
este mundo radiante. ¡Nunca en vano
al deseo arrancamos el humano
amor que a las estrellas desafía!

Hacia el azul del mar corro desnudo.
Vuelvo a ti como al sol y en ti me anudo,
nazco en el esplendor de conocerte.

Siento el sudor ligero de la siesta.
Bebemos vino rojo. Esta es la fiesta
en que más recordamos a la muerte.


NO PUDO LA MUERTE VENCERME

No pudo la muerte vencerme.
Batallé y viví. El cuerpo
infatigable contra el alma,
al blanco vuelo del día.
En las ruinas de Troya escribí:
“Todo es muerte o amor”,
y desde entonces no tuve
descanso. Dije en Roma:
“No hay dioses, sólo tiempo”,
y desde entonces no tuve
redención. Callé en España
pues la voz de la ira desafiaba
al olvido con mis tuétanos,
mis humores, mi sangre; y
desde entonces no ha cesado
el incendio.

De reposo
le sirva tierra extranjera
al héroe. Cante fresca hierba
como abeja del polvo por sus
párpados. Yo no me rindo:
quiero vivir cada día en
guerra, como si fuera el último.

Mi corazón batalla contra el mar.


ESTROFA AL ALBA DEL 14 DE SEPTIEMBRE DE 1959

Soledades del cielo, las estrellas;
los hombres, soledades de la tierra;
nos separaban dioses, mas luchamos
hasta habitar un día entre los astros.


La Espera fue el último poema (conocido) escrito por don Jorge, antes de su muerte. Este soneto le llegó por correo a su amigo Pedro Gómez Valderrama el día 18 de junio de 1962, informando el pronto retorno del poeta a Colombia, quien en tanto anunciaba su viaje, acusaba el envío del poema con las siguientes premonitorias líneas: …Llegaré a esa el 22 del presente mes, en Air France. A lo mejor llego antes que esta carta. Te adjunto lo último que he escrito. ¿Augurio?


LA ESPERA

París 12 de junio de 1962

Esta atada pasión, este sigilo
del alma hacia sus términos oscuros,
este ajedrez de cuadros inseguros,
piden jugada, huída, muerte al hilo

Sin cabo de la espera, cuerpo en vilo
por torres, por los sempiternos muros
blancos, por los escalados conjuros,
por el límite mismo en que vacilo,

vértigo y posesión en lucha helada,
la ascensión sin reposo y la caída,
la sombra y el vacío y la mirada,

y siempre en madrugada detenida,
la voz y el corazón contra la nada
y la fugaz palabra de la vida.


la trágica fecha
EN PRESENCIA DEL HOMBRE

Larry trayendo, a través de la tecnología de las comunicaciones, a Pablo ante la tumba de Jorge Gaitán Durán


En casa de Eduardo Cote Lamus




Esto hace parte del esfuerzo de los negacionistas por reconocer la obra de nuestros poetas que tan olvidada, ignorada y negada resulta en este lugar y en este tiempo, quizá como la más fehaciente de las pruebas de la ausencia de voces contundentes que retomen y corroboren este legado.

domingo, 6 de diciembre de 2009


POESÍA HOY: Voces poéticas de la actualidad


CASA DE CITAS Café Arte Carrera 3 No. 13-35 La Candelaria, Bogotá
Jueves 10 de diciembre de 2009
6:30 p.m.
Entrada libre


Angie Lucía Puentes (Bogotá 1992). Ha realizado talleres de poesía, mitología y teatro en la Casa de Poesía Silva. En 2007 llevó a cabo recitales en The Poet’s Pasaje en San Juan (Puerto Rico) y en The First Cultural Marathon en Nueva York. En 2009 participó en el V Congreso de Literatura Infantil y Juvenil y en el XXV Encuentro de Mujeres Poetas Colombianas en Roldanillo (Valle del Cauca). Ha publicado Luciérnagas de otro tiempo (Apidama, 2009).

Liliana Gastelbondo Bernal. Nació en Ibagué en 1978. Profesional en Estudios Literarios de la Universidad Javeriana. Poeta e investigadora. Colaboradora de diversas revistas de literatura. Algunos de sus poemas han aparecido publicados en El Magazín Dominical del Espectador, Ulrika, Antología de poetas jóvenes Verso a Verso (Fundación Verso a Verso, 2005), Una visita de la poesía: Selección poética-nacidos después del cincuenta (Secretaria de Educación Distrital, 2008).

Rodolfo Ramírez Soto. Bogotá 1973. Inmigrante ilegal de los Estados Unidos del 2004 al 2006; periodo de tiempo en el que aprende y se especializa como ayudante de oficios varios entre los que destacan: construcción, mudanzas y proveedor de supermercados. Es autor del poemario Tintasangre (Casa Silva – Funcreta Ediciones 2003) y del blog Suicidiario ha colaborado con el Boletín Bibliográfico del Banco de la República y ha sido corresponsal en Colombia para la revista chilena Poetas del 5. Es creador de Los Impresentables.

Larry Mejía. Actor y escritor colombiano. Ganador del premio India Catalina del Festival Internacional de Cine y Televisión de Cartagena en 1991 y del premio T.V. y Novelas en 1992 y 1997. Es uno de los creadores del Negacionismo poético, con el cual fue invitado al IV Encuentro Internacional de Escritores en Tucumán, Argentina en 2009. Participó en el 7° Encuentro Internacional Poesía de Valencia, Venezuela en 2008. En este país vivió y trabajó como editor investigador de la editorial del Ministerio de Poder Popular para la Cultura El Perro Y La Rana en 2009.

Pablo Estrada. Nació en Bogotá. Cursó Estudios Literarios en la Universidad Nacional de Colombia. Ha sido finalista de concursos literarios. Textos suyos han aparecido en diferentes publicaciones nacionales. Ha realizado recitales, eventos literarios y conferencias en Bogotá y otras ciudades colombianas. Es uno de los creadores del Negacionismo poético. Participó en la coordinación editorial y corrección de estilo, y como autor, en el libro Cenizas en el andén: Cuentos de la ciudad. Es uno de los creadores de Superficies, propuesta que integra literatura, música, video y fotografía. Miembro fundador del grupo creativo Caterva.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Cuando el negacionismo surgió como una especie de movimiento literario en Bogotá (Colombia), uno de sus mayores impulsores fue nuestro invitado en esta ocasión.
Fue él quien más aportó al concepto –contradictorio– del negacionismo. Acuñó la frase la imaginación al servicio de nadie como definitoria y definitiva.
Era, por así decirlo, quizá el elemento más interesante de los cuatro que, en principio, bajo la insignia de negacionistas nos reuníamos.
Luego vino su disensión del grupo en medio de discrepancias y desencuentros, propiciados en muchos casos –es lo más lamentable– por elementos ajenos, como los retrógrados estudiantes de literatura de las diferentes academias que veían en nosotros individuos demasiado inquietantes e inclasificables dentro de la taxonomía aprehendida de sus equivocados maestros, con un potencial peligroso para ellos: explosivo.
Pese a su displicencia característica que incluso desencajaba en la exultante irreverencia de los otros, su voz siempre se hizo oír y es una verdadera lástima que no haya tenido antes su merecido espacio aquí. Sea, pues, este el momento de resarcir tan craso error.

En aquella época


Araboushim Arkhipov


DECLARACIÓN DE AMOR ETERNO VÁLIDA POR UNA NOCHE

Somos tan diferentes; como pensar y soñar.

Por eso debemos inventarnos la cura para el amor, esa estúpida adicción a las promesas que la gente padece toda su vida.

Debemos dejar una ventana abierta en el paraíso para que Dios pueda escapar del tedio.

Haz de cuenta que este es un casting para una película porno escrita y dirigida por Sigmund Freud. Nena, no te ofendas pero no necesito nada más de ti: Yo soy el único lugar donde las cosas del mundo todavía crecen para mí.

No quiero hacer contigo burbujas con el tiempo, ni mirar directo al cielo mientras llueve. Sólo quiero cerrar los ojos, reírme ebrio y sin sentido; asfixiarme lentamente en tus vapores mientras el mundo desaparece. Debemos sepultarnos en cada uno de los poros de nuestras soledades.

Esta noche no encontré un lugar para gritar
Pero estás tú.

Esta noche no había otros niños suicidas para columpiarse en el vacío
Pero estás tú.

Esta noche morirá otro perro en la avenida
Pero estás tú.

Esta noche se le acabaron los sedantes a las musas
Sólo me quedas tú.


HAIKU DE LAS 5 MENOS CUARTO

Soy un Buddha junkie
para que el Nirvana que llevo dentro
nunca colapse,
necesito inyectarme cada día
3 pájaros disueltos en un haiku

Cambié mi alma
por una larga canción
de Sonic Youth

Ahora, necesito de alguien
que pueda escuchar
cómo llueve dentro de mí


LAPSUS

El poema salta de libro en libro
Como la muchacha del trapecio
Que no puede permitirse el lujo del olvido
Omar Ortiz

Puedo no decir nada
si quieres
sólo estirar mis dedos
y tocar sutilmente tu boca
como quien intenta acariciar un pez
sin que se marche

Prefiero el silencio
porque soy un mentiroso
de poca monta

No puedo decir amor
no puedo decir siempre
no puedo decir nunca

Busco esa felicidad absoluta
que consiste precisamente
en aprender a prescindir de ella

Las demás felicidades
son los dientes afilados
que la gente les pone a sus promesas

Por eso me refugio en el silencio

Pero cometí el grave error
de ponerle dientes para que me cuidara
y ahora tengo que escribir
darle de vez en cuando
algo que comer
para que no me muerda.


NULIDAD

Duermo tranquilo
con mi boca abierta
el cielo
todo blanco
es nuestro

estaremos aquí por siempre
como el hambre de los muertos
como los niños perdidos
que se van de su casa


PANTOPÍA

Digo lo que he olvidado.
Jaime Sabines

Antes que Dios
estuvo la Nada
el temor a Dios
es el temor a la Nada

Yo siempre estuve enamorado
de todas las cosas
inclusive antes
de hacerlas nacer

Yo sospecho que en el todo
no se encuentran cada una de las cosas
por eso las persigo por aparte

Yo las sigo
a través del laberinto que soy
y cuando las consigo
me refundo en ellas

porque no puedo renunciar
ni a una sola de todas las cosas
ni a los instantes de cada una de éstas
soy la criatura
que no hace parte de sí
porque hace parte del todo

un fantasma de mi ausencia
la nada antes de la nada misma

Tampoco hago parte
de las apariencias
de las palabras que se destruyen
unas a otras
de la perpetua guerra de quien vive en ellas
y que por no saber callar
perece

La muerte va tan rápido
que a veces se le confunde con la vida

El pensamiento es inmóvil
como el miedo
dejemos morir a los sabios

La conciencia sólo desciende
hasta los infiernos de la luz
el paraíso en la penumbra
no está asequible a las preguntas

Todo lo que soñamos
es sutil hipocresía
una partícula impura en el silencio
una atmósfera asfixiante
en donde intentamos contraer
un universo que se expande

El vacío va tan rápido
que a veces se le confunde con la existencia

Habito en los matices
de lo ausente
sonrío en el resplandor
de la oscuridad
corro en la dirección de la incertidumbre
estoy vivo como el óxido

Para que creer si puedo inventar
para que orar si puedo respirar

Confío en mi tacto
pero desconfío en lo que toco
guiño el ojo como un gigoló nihilista
al cadáver de las musas

Dios no es “todopoderoso”
definitivamente
le resulta imposible desaparecer

(Pero cuando desaparezca el hombre
también desaparecerán todos los dioses)

He notado que al pájaro
no le importa ser un pájaro
porque si fuera un árbol
habría otro árbol
que tomaría su lugar de pájaro
pero el hombre ha inventado los lugares
por la misma razón
que ha inventado los espejos

Yo sé que todas las cosas me traicionan
pero yo me sé mentir mejor

Soy un poco de ese todo
que es la nada
la pereza que me salva
de tener que hacer la luz
y de resucitar

Mis necedades
son como el olvido
matemática aplicada a los poemas
conozco la distancia exacta
entre el espejo y el reflejo

(En cambio Dios olvidó el término
en la ecuación para enseñarle
al olvidar al Big-Bang)

Me cuesta aprender
cosas simples
como por ejemplo
que mil mujeres
no equivalen a una gran mujer
ahora tengo
esta soledad de mil demonios

¡Que se vaya el amor
y su carnaval de imbéciles
a enterrarte viva
en otra parte!

Ya no soy el buen ladrón:
quiero todas las cosas del mundo
esas que ni siquiera Dios conozca
en unos años
seré más viejo que él
y ya no habré
de temerle al viejo miedoso.
***

Durante una lectura de poesías en aquella época

EL RESONAR DE LOS COLUMPIOS

y sin embargo he vuelto a casa,
no como el hijo pródigo
sino como el hijo de nadie.
Gonzalo Arango

Yo tenía necedades abundantes y bien puestas, como eso de soñar pájaros secos adornando las ramas secas de mi árbol seco, en plena fiebre por la primavera. Yo me quedaba en la esquina del salón de baile hurgándome la nariz y haciendo bolitas de erudiciones, vanidoso de mi soledad. Yo no hacía caso a las miradas ni a los reproches de los que habían aprendido a sonreír. Yo cerraba los ojos y sentía la savia correr en mi memoria, sentía ensamblarse en mí el oleaje, sin conocer el mar. Yo no solía sustentar mis obsesiones ni mis sueños, no sabía lo que era un pie de página ni una oración a Dios. Yo no necesitaba escribir para entretener la muerte. No necesitaba amar para enfrentar la muerte. Yo estaba solo, refugiado tras mi piel y mi extraña conducta, yo averiguaba de qué estaba hecha la vida cada día y no me costaba trabajo cada noche olvidarlo, quería parecerme al silencio. Yo no quería crecer, estaba cansado de tanto nacer. Según mis amigos imaginarios, yo era el más inteligente, el más haragán también. Yo los veía jugar, correr, cantar alegremente en sus inexistencias, pero yo no, yo quería ser como el silencio. Un día, me saqué los dedos de la nariz y dije en mitad de la cena “mamá, cuando sea grande yo quiero ser como el silencio”. Desde ese día tuve que escuchar las prédicas de “lo corto que es el tiempo” hasta el vómito. Me internaron en éste, que no soy yo (yo quería ser como el silencio), me dieron la bendición, las excusas y el miedo. Me hicieron prometer que no volvería jamás a jugar con esos niños sucios-invisibles, hijos de mí mismo. Me dieron un mundo hecho, le enseñaron, al fin, a sonreír a todas mis sospechas. Y cuando no soportaba más esta mentira, y tenía que vomitar la letra de “The crystal ship” por la ventana, o golpear el rostro de mi padre y correr a buscar un lugar donde llorar, lejos de la conciencia, me castigaron brutalmente con palmaditas en la espalda. Ya no volví a meterme los dedos en la nariz, ya no me sentía vanidoso de mi soledad. Todo se resumió de repente a escuchar susurrar las sombras de mi habitación e inundarme de canciones y de drogas. Huí de las garras de la realidad por un buen tiempo. Aun miro para atrás. La realidad es tan sólo la muerte disfrazada, y me puse en la tarea de desenmascararla: me autoproclamé revolucionario. Pero los revolucionarios hacían demasiado ruido, no querían ser como el silencio. Lo mismo los poetas y los psicópatas: Todos querían acreditarse ante la eternidad. Pero la eternidad era otra vez la muerte disfrazada. Me encerré entonces en una lejanía misteriosa, parecida a la locura, pero no llegué hasta la locura, porque para ese entonces la locura también era un cliché: cualquiera puede conseguirla, mezclando un poco de bazuco y ron de contrabando. Una noche desperté, y encontré al abrir los ojos el cuerpo de un niño sudando frío. Le toqué la frente para ver si tenía fiebre, y al primer contacto, me desperté invadido por la ciudad, caminando afanoso hacia una entrevista de trabajo, lleno de esperanza, seguro de mí mismo, con la mirada clara de los iluminados por Deepak Chopra, con la carta de recomendación en el bolsillo: Un día los enemigos de mis amigos imaginarios, imaginaron las multinacionales.


GESTICULACIONES QUE REMEDAN AL AMOR

Es el mundo enojado con mi risa
Alejandra Pizarnik


En las ciudades rondan noche y día páginas en blanco, arrastradas por el viento hasta que las deshace la lluvia. Y las personas hablan y hablan pero no dicen nada; van rodando por el mundo hasta que las diluye el tiempo. La tierra gira silenciosa en la inmensidad, y yo acá metido en medio de una minucia y su ruido sin sentido, su ruido de nadie. Los borregos sonríen ante el espejo, donde se acicalan su estupidez, sus esperanzas. Son como soldados desnudos que marchan hacia Dios comandados por el miedo. A mí me parece que el cielo es un vejestorio azul, que pronto exhalará su último aliento. Por eso fabrico trincheras en mi cama, me aprovisiono con palabras, licor, canciones y drogas; para cuando convulsionen todos los pájaros, y no quede tiempo de llorar, de correr o de arrepentirse. Pero no quiero mujer alguna en mi trinchera. Aunque pueden visitarme cuantas veces quieran, preferiblemente los sábados en la noche, y frotar su cuerpo contra el mío hasta que no salgan más pájaros de nuestras soledades. Luego deberán odiarme. Porque detesto ese amor que promulga, ese lugar en clase turista, donde viajan los que han ahorrado toda su vida a cuenta gotas, en ese cerdito plástico que les dieron por corazón; yo prefiero llegar al amor a pie y preguntando. Yo con los mapas, me pierdo. Las promesas de amor hacen cagarse de la risa a mis poemas. Tampoco tengo miedo a condenarme. No se puede condenar a un niño por no haberse lavado las manos, por robar flores del jardín del edén para dejarlas secar entre sus revistas de pornografía. He quemado los libros para revolcarme en la ceniza. He escuchado atentamente la llovizna, y degustado el olor del asfalto mojado, mientras todas las madres del mundo lloran desconsoladas como idiotas.


PEQUEÑA APOTEOSIS
(Léase bajo los efectos del tema “Small Apotheosis” de David Lang)

Parpadear. Quién iba a pensar que parpadear pudiera ser algo peligroso, una trampa. Pero ahí estaba ella, parpadeando. Y a uno que se le olvida por un momento lo que cuesta enamorar a la soledad por años, y zuas!... un parpadeo y ya no quiere uno estar solo nunca más. Quiere uno poder aparentar que no ha estado huyéndole a las sonrisas fáciles, combatiendo a Dios y al Capital, haciéndole la necropsia al amor. Pero no se puede, menos cuando ella sigue parpadeando, y tan cerca. Así que lo mejor es declararse ausente en el fondo de la ausencia de la gente que tanto ruido hace alrededor para no sentirse ausente, y guardar silencio mientras ella dice algo acerca del mundo y vuelve a parpadear. Si uno rompe el silencio se arriesga a decir alguna estupidez, porque uno está ahí, tratando de lidiar con su parpadeo y no puede pensar muy bien. Y así es, ella me pregunta algo sobre el mundo (parpadeando) y yo (que aún estoy a la espera de mí mismo) digo lo que cualquier imbécil diría, o no cualquier imbécil, un imbécil que ha estado combatiendo a Dios y al Capital y haciéndole la necropsia al amor, en vez de perfeccionar la sonrisa fácil y las frases de cajón que tanto divierten a las chicas. Y como diría Vicente Huidobro, la poesía es un atentado celeste, y uno se siente como un criminal, sabe uno que la ha cagado dejando ver que uno todavía es el niño que enterraba moscas en la tierra para que se convirtieran en arañas. El niño que se escondía bajo la mesa para que nunca lo sacaran a bailar. Ahora que se ha dado cuenta que no soy más que un niño, me tratará como tal, y ya no podré besarla esta noche… qué mierda. Pero es tarde para arrepentirse, ahora se sabe que soy un niño enamoradizo, y que las moscas, por más que se les quiten las alas antes de enterrase, jamás se convierten en arañas. Así que ella me mira con cara de “Dios no ha muerto y por el contrario es el asesor oficial de los más grandes capitalistas del mundo… ¿a ver culicagado?”. Cómo me arrepiento de haber leído a Marx, que de seguro nunca fue exitoso con las chicas. Pero qué le hacemos, no ando de turista por la existencia, ni mi alma es un souvenir, ni me tomo fotos para comprobar que la felicidad existía siquiera hace unos años. Yo ando evadiendo al resto, que se quiere apoderar de mí, y las chicas que me acompañaron en la fuga, en la búsqueda del olvido de mí mismo, se cansaron y se sentaron, y se quedaron sentadas. Yo no miré nunca atrás, porque de seguro parpadeaban, y me hubiera quedado allí sentado con alguna de ellas, como me pasa justamente ahora. No es la primera vez que estoy con una mujer hermosa, me digo, debo cambiar la estrategia. Debo mantenerla un tiempo lejos, para que sumergida en la distancia, y crea que este niño crece. ¿Debo luego hablarle de amor?... Caray, pero si lo tengo descuartizado sobre la mesa de autopsias de la razón. No, no, no… mejor no le hablemos de amor, de ninguna forma voy a resucitar a ese monstruo. Por un momento creo hallar la estrategia, así que la miro confiado a los ojos y… maldita sea, vuelve y parpadea, y sonríe y se arregla el cabello y… ¿cuál era la nueva estrategia? ¡Mierda! Sí, definitivamente sí. A Marx se le olvidó un cuarto tomo sobre el amor, que creo yo, es más peligroso que el mismo capital. Ella resultó ser todo un mercado celestial bursátil y yo con estas ganas de distribuirme por el universo hasta desaparecer. Me iré de pérdidas, me quiero ir de pérdidas. La invitaré algún domingo a escuchar algo de jazz, eso sí, con unas 20 gotitas de clonazepan en la cabeza, para poder lidiar con el efecto de su parpadeo, y lo más pronto posible, le escribiré un cuento breve, quizá como éste, para que se dé cuenta que el niño debajo de la mesa, por lo menos, sabe escribir.

TEST DE RORSCHACH

We're trying for something
That's already found us.
Jim Morrison

—Mira sus rostros y dime qué ves.
Yo veo alas de mosquitos apiladas meticulosamente. Tienen cara de nunca haber escuchado atentamente el viento. Tampoco creo que se hayan arañado con la hierba seca su dorso desnudo. No, definitivamente no. Tienen cara de haber estado muy ocupados ante el espejo.
—Mira ahora sus maneras y dime qué ves.
Ahora veo polillas alrededor de un foco fundido. Tienen cara de nunca haber olfateado el agua. Tampoco tienen cara de haber fumado telarañas. No, definitivamente no. Tienen cara de haber estado arrullando su miedo con el susurro del tiempo.
—Ahora, mira sus huellas y dime qué ves.
¿Sabe? Alguna vez soñé con sus huellas, doctor. Las seguí y me topé con una gran charca de vómito. Al acercar mi nariz, me di cuenta de que eran palabras. Palabras y sonrisas. Palabras de esas que usan los “hombres de palabra” y sonrisas de esas que usan las mujeres sin palabras. Vi niños caminando sobre la charca (al estilo de Jesús sobre el agua) tapándose la nariz. También alcancé a distinguir algunos antidepresivos sin digerir en medio del vómito.
Entonces, a la siguiente mañana me topé con esta sensación al despertarme, con estas ganas de sacudirme y perseguirlo todo, perseguir algo, no sé, cualquier cosa. Me levanté con el escalofrío de los dichosos. No se me pasó con una canción de Sonic Youth. Entonces supe que era grave, doctor. Supe que habían entrado en mí las primeras preguntas. No sé por dónde se colaron, pero ahí estaban aguijoneándome el frágil cascarón de mi silencio. Irrumpían en mí con la fuerza de la fe o del aburrimiento, y no se detenían en su estridencia; querían respuestas. Pero yo sé lo peligrosas que son las respuestas; basta con asomarse por la ventana un domingo en la tarde y ver lo que las respuestas han hecho con la gente. ¿Sabe, doctor? Yo de niño pensaba que las preguntas y las respuestas eran enemigas. Que nuevas respuestas mataban las preguntas antiguas y viceversa. Pero fíjese que no, ahí estaban esa mañana las preguntas exigiéndome respuestas… ¿Acaso serían preguntas suicidas, doctor? ¿Preguntas que acudían a mí por la eutanasia, por una respuesta?
Ahora que lo pienso mejor, tal vez yo no sea un paciente sino una mancha de esas del test de Rorschach, y habrá que preguntarle al mundo entero qué ve cuando me ve. Tal vez ese sea el significado de la charca de vómito en mi sueño: “Un mar de vómito interrumpe tus sueños”. Ahora todo está claro, ya no hay preguntas ni respuestas en mi cabeza. Lamento haberle hecho perder su tiempo Doctor, espero que sus miedos no se hayan despertado. Yo me retiraré en punticas de pies, como parten las cosas que van hacia el olvido. Mejor, haga de cuenta que nunca estuve aquí, si es que estuve.
—Pero joven, aún no hemos hablado de sus serios problemas con la gente.
Doctor, tranquilícese. Voy a estar bien. Recuerde que soy una mancha. Ahora, por favor, retírese de la ventana, regrese a sus libros y déjelos seguir su paso ruidoso mientras desaparecen en silencio. Déjelos en su imparable prosperar de no nacidos, en su incansable cacería de días soleados. Deberían cansarse algún día de los días soleados. Cuando eso ocurra y vengan aquí a consultarlo, recomiéndeles el asesinato en masa.


VACAS Y ANFETAMINAS

Prefiero que la gente me recuerde por mi ausencia. Poder estar presente en todas partes como todas las ausencias. Prefiero que la gente no me hable, que no se acerque a contarme acerca de sus cosas vacías, de sus cotidianidades antipoéticas, que no se acerque a hablarme con vanidad acerca de sus almas calvas. Prefiero que la gente me mire como quien mira a un perro lleno de manteca deambulando a medio día. Prefiero una mirada de soslayo, un gesto de disgusto, a una sonrisa imbécil y una mano vacía que se agita en el vacío.
En otras palabras, prefiero la ausencia de la gente, prefiero las vacas y las anfetaminas.
Evito a toda costa la ternura en las mujeres. Esa empalagosa nimiedad que se te aloja en la médula y que te da ganas de ponerte a vomitar conejitos. Prefiero que todas las mujeres me odien. Prefiero amar a todas las mujeres. Prefiero pensar en nada a pensar en ti, o en qué ponerme mañana. Prefiero la tristeza muda de no tener nada extravagante en que pensar. Prefiero las mañanas ebrio que a tu lado. Prefiero la sombra del árbol a la luz del escenario. Prefiero que abras los ojos a que abras las piernas. En otras palabras prefiero no tener al amor de aliado.
Evito a toda costa la esperanza. Esa espantosa sensación de cuando Dios te acaricia las bolas. Prefiero que Dios exista en otra parte. En un lugar donde no pueda expulsarme del paraíso. Prefiero a las serpientes desnudas. Prefiero a Eva al carbón y con la manzana en la boca.
En otras palabras, prefiero la ausencia de mí. Prefiero las vacas y las anfetaminas.

lunes, 3 de agosto de 2009


Hace un tiempo cayó en manos de los negacionistas (L y P) parte de la obra de un colectivo poético guatemalteco llamado Folio 114. Pese a ser pequeños libros de poesía la impresión que nos causaron fue enorme. Alentadora. Uno no espera encontrarse tanto en común con quienes tiene tan lejos/tan cerca. De manera que los grandes negadores (nosotros) con toda tranquilidad podríamos afirmar que teníamos entre manos un buen hallazgo, de esos que casi siempre nos llegan por casualidad y que no agradecemos con justicia –aunque hemos procurado enmendarnos. Por más que intentamos contactar a alguno de los integrantes, no fue posible: la paradoja de las telecomunicaciones.

Ofrecemos pues la quinta y última entrega de estas obras (transcritas en su integridad, en un intento de difundir el gusto que estas letras y las sensaciones transmitidas y compartidas nos han procurado).
ESCO-P(O)ETAS PARA UNA MUERTE EN VER(SOS) B-A… L… A (2006)

MANUEL TZOC

Manuel Tzoc (1982) Personaje en formación artística que gusta de asistir a las VINO-exposiciones, aparte artesano para ganarse un poco de Money.

El autor recomienda: SIENTAN EL POEMARIO LEYÉNDOLO EN UNA TARDE TRISTEMENTE GRIS.

Basquiat-Riding with Death



Esco-p(o)etaS Para uNa MuErtE En ver(SoS) B-A… L… A

manuel tzoc


Un pequeño y pálido
poema soy
–que nunca dijo nada–
y que se quiere borrar
llorando

***

–Gillete–
Un ALGO me posee
cuando me encuentro solo
un ALGO me amenaza
ALGUIEN te cohabita
pirañas en el estómago
se aglutinan en la garganta
un espacio de muerte circulante
te encapsula

Habrá que seguir YA NO SIGUIENDO
habrá que vivir YA NO VIVIENDO
habrá que sentir YA NO SINTIENDO

Habrá que comer
cagar
dormir
escribir (la siguiente línea)
de este poema enfermo
o no quiero
o no puedo
o TODO es inconcluso

Un ALGO me amenaza… un ALGO

***

El beso de la muerte
tiene la máscara del santo
aliento de frambuesa
y
zapatos de tacón

***

Mi ella dice:
Oye tú
el que me lee
al que le canto con palabras infernales
te confieso
que tengo un miedo
de no poder tener miedo
o tener demasiado
esta noche no puedo dormir
estoy con los ojos abiertos por dentro
nageles de ceniza me sueñan muriendo
sumergida en jardines de mar
no es nada
es mi yo desolado
frente a los seres ciegos
y las cosas giratorias
¿por qué caigo cuando escribo
y te leo?
estaré bien
ES MENTIRA

***

Te das cuenta
de que estás
te sentís
–solo–
porque cuando estás solo
prendés la t.v.
la radio
jugás play-station
platicás con tu chucho
vas al internet a chatear
hacés llamadas telefónicas
le das no sé cuántas vueltas al parque central

O te ponés a escribir poesía

***

La poesía destruye al hombre
Leopoldo María Panero

Me están matando las palabras
que aún logro descifrar
un buen poema
es el que sale con negro llanto
derrota y frustración
laceración desesperada
unos pájaros llevan signos oscuros
en sus picos
Sade quiere ser mi sombra y mi silencio
estoy encerrado entre rejas hechas
de palabras

(PERO SÓLO SON HERMOSOS
LOS QUE MUEREN DE SU POESÍA)

***

Soy asesino
placer solitario y doloroso
de darse muerte
paso
a
paso
no hay nada más hermoso
que tirarse al suelo
y arañarlo con el llanto
darle de golpes
hasta hacerle escupir
todos los por qués

***

¿Sabes del llanto interminable
frente a un poema?
sílaba a sílaba
escarba la memoria
viaje interno
de cuchillos transparentes
encuentro y desencuentro
en imágenes mortales
inevitable temblor de pupilas
al leerse

Una pluma nerviosa y violenta
me va partiendo en dos

***

yo contra el poema
que nunca he escrito
(que existe
pero que no existe)
duele mucho
cuando sentís mucho
pero es bueno padecer patologías
para por lo menos
hacer algo en un papel:
un dibujo de niño
una nota delirante
un poema que no muere
que nunca morirá

(QUE SIEMPRE RESUCITA A SU LECTURA)

***

Triste tristeza entristecida
no puedo dejarte encerrada
en los muros de un sueño
dale
y embargará mi rutina

De dónde provenís tristeza
mi muy pesada tristeza
adherida a mis zapatos
de individuo
colectiva
sentada en los bancos de los parques
disuelta en la sopa fría de la mesa
oculta entre páginas de libros
presente en los recibos de alquiler
en las facturas de supermercado
en mi chaqueta negra del 60

Por instantes grandota
por instantes chiquita
tristeza
estás
sola
callada
perdida

Apártame de todos
ahora
ellos ya no existen
ya no chingan
ya no duelen

Tristeza –hermosa compañera
de todo y nada te apoderás







***

Habitante del globo materno
antes de que nazcás
te presento el mundo
con muchos de sus hábitos ajenos:
el hambre atrapada en una lata de frijoles
ansiosa te espera la mano pederasta
desperatrás al incesto
que dormirá a la par de tu habitación
la inocencia estalla en segundos

Te llenarás de amigos de infancia
juegos electrónicos
caricaturas
y de libros
que 2 + 2 es igual a 4
que salen pelos en la mano si te masturbás
que hay alguien que se llama Dios

Te darán refugios musicales
y recuerdos fusilados
¿entenderás el amor?
Y a la fuerza tenés que ser alguien en la vida
Ideologías y consuelos temporales
–la poesía ya no salva a nadie–
será mejor caminar junto a los perros

De nuevo harás amigos falsos
ahora con e-mails
cervezas
y uno que otro vicio
el cuerpo pedirá sexo
¿y entenderás el amor?
y con tus 23 inexplicables años
dirás:
¿por qué al final de cuentas
te sentís tan solo?

***

Por hoy
y por siempre
sólo creo en la autodestrucción
caerán mis dulces gusanos
esta tarde sobre el asfalto
soledad
homicida perfecta
ayer/gris recuerdo
cuando me ponía la falda de mi hermana
los tacones de mamá
y jugábamos a tocarnos con mi primo
ayer/recuerdo no muerto
vos encendido/amado
yo olvidado/herido
erido
rido
ido
do
o

***

Mero sexo
el beso mecánico
la paja
el voyeurismo en los baños públicos
los padrotes
la “acabada” en 27 segundos
los fetichismos
el sexo oral en los cines porno
la película triple x en la tele
el sexo etílico en moteles
el semen asqueroso

Ni mierda
sin vos –H–
cuándo putas
voy a volver a Sentir Algo

***

Me duele
un maldito tipo a quien amo
(que por supuesto no me ama)
rencor rencor rencor
la puta que se insinuó
(y no me la cogí por ser hueco)
las varias vergas que he mamado
los desgraciados domingos-lunes vacíos
el llanto diario frente al espejo
los antidepresivos no funcionan
(o no quiero que funcionen)

Tragar alcohol a sorbos
(o de a vergazo)
leer a la Pizarnik en algún parque
después
no saber adónde dirigirse
pasar bolo entre multitudes
acabar pajeándose
viendo pornogay en un cibercafé

--------------------------------------------

Verse
solo y más solo esperando
el bus que me lleve a casa

***

El smog en los gestos
tráfico de luces
y de pasos –vos en mi mente–
mientras
alfileres de agua caen
acarician la ciudad

***

Sólo ruido

Hay un eterno desencanto
en ni lama
el miedo dentro de mí
me aterra
el pulso de la vida se detiene
nunca

(NUNCA HUBO PASOS)

***

Es imposible
amarme a mí mismo (y los otros)
dolerme
algo que siento y conozco
por eso
no hay que creerse el sonido de la risa
lo feliz
esconde oscuras intenciones
mejor háblenme de lo que no puedo ser
que no pasa nada con lo mío
o que el final
es andar por túneles a solas
regálenme un grito en una bolsa
para después soltarlo en un vacío

Veo una luz
descendiendo dentro de las sombras
se derrumba
inútil todo
los niños esperanza comen sobre cráneos
toda palabra está perdida

y vos
¿QUÉ ME DAS PARA CALMARME?

***

Hay un ser petrificado
en cada ventana de este bus
en el triste recorrido
de preguntarnos quiénes somos

La gran mueca urbana
nos brinda una sonrisa

Esta terrible ciudad
impone su desierto nocturno
–edificios y fantasmas–

La indolencia de las transeúntes
duerme en los congelados artefactos
enroscada la nostalgia
en la cuerda telefónica

Piensan
mañana
el día abrirá su hocico de fiera
mostrará sus segundo afilados
y se deleitará
con nuestro hastío
rutinario

***

La Gran Ciudad

Yo te pienso
desde mi falsa ciudad
–ciudad sin asco–

Conjunto de autómatas idiotas
en buses
en fábricas
y comercios

En cada esquina
gritos de semáforo:
rojo = sangre
verde = atraso
–ácida ciudad naranja–

La Eterna Primavera
defeca por los aires
y la acera

Desde aquí
te pienso

en una ciudad podrida
-ciudad alivio–

***

El bus
y su ruta sin sentido
yo leyendo a Pessoa
“No soy nada…” ah!!!
de repente se suben
los que quieren cambiar el planeta
–que cristo les ama
…“Nunca seré nada”…
–no me ignoren leyendo
…“Aparte de eso, tengo en mí
todos los sueños del mundo”…
–que una moneda, que por una golosina
¡qué mierda!
nunca dejan leer en paz

Me bajo del bus
y siento un dolor
pero un dolor en el trasero

Este bus se tardó demasiado

***

Ella-Él. EL OLVIDO. LOS OLVIDADOS. OLVIDABLES. Ella-Él DESOLACIÓN por siempre. SOLEDAD. La que Sintió no sé cuántas CARTAS sin respuesta. La que hizo una MAR con sus LÁGRIMAS, LA AHOGADA. La que terminó ESCRIBIENDO dentro de su PIEL, LA MUTILADA. Él, el CADÁVER sonriendo caminando. Él, el de la SANGRE LILA, el de los OJOS lila. Él, al que se le sale una voz POEMA del pelo engusanado cuando BESA. Ella-Él, los que tienen MIEDO a quedarse SOLOS (pues el PELIGRO es UNO mismo). Él = la noche. Ella = el silencio. NOCHE SILENCIO. Ella, que de pequeña INVENTABA mundos fantasías debajo de su cama con demonios ANGUSTIADOS. Él y su regresión a la INOCENCIA. MEMORIA de otro siglo. Niño LLANTO PERDIDO en una CIUDAD LLOVIZNA. Ella, la hermosa TRASTORNADA recogiendo MARIPOSAS PUTREFACTAS en un bosque NOCTURNO Y ENJAULADO. Él, solo él, desnudo en un DESIERTO, él es el desierto y su desierto. Ella. Ella. Siempre ella y nada más que ella DEGOLLADA por anillos invisibles y flameantes en el CIELO. Él, el que extraña AL AUSENTE en el muelle de una playa NEGRA Y CONGELADA. Ella, la que espera petrificada (ENAMORADA) ALGO ALGUIEN NADIE en su VENTANA. Ella la del carrito. Él, el de la muñeca. ABANDONADOS en el patio de su casa. La REINA-REY del planeta TRISTE (encapsulado). La DEFORMADA por el tiempo. El ATORMENTADO por sí mismo

Ella de… Él de… los VACÍOS VACÍOS

lunes, 20 de julio de 2009


Hace un tiempo cayó en manos de los negacionistas (L y P) parte de la obra de un colectivo poético guatemalteco llamado Folio 114. Pese a ser pequeños libros de poesía la impresión que nos causaron fue enorme. Alentadora. Uno no espera encontrarse tanto en común con quienes tiene tan lejos/tan cerca. De manera que los grandes negadores (nosotros) con toda tranquilidad podríamos afirmar que teníamos entre manos un buen hallazgo, de esos que casi siempre nos llegan por casualidad y que no agradecemos con justicia –aunque procuramos enmendarnos. Por más que intentamos contactar a alguno de los integrantes, no fue posible: la paradoja de las telecomunicaciones.
Ofrecemos pues la cuarta entrega de estas obras (transcritas en su integridad, en un intento de difundir el gusto que estas letras y las sensaciones transmitidas y compartidas nos han procurado).


RITMOAMORFO (2006)

MARTES (MARLON SANTOS)

Marlon Santos (Martes) (Guatemala, 1988). Poeta novel, asistente al taller permanente de poesía del colectivo Folio 114, diseñador gráfico y publicista, estudiante de arquitectura de interiores. "En la búsqueda de una verdad más profunda del lenguaje, el ritmo amorfo construye y reconstruye imágenes en torno a un airada protesta en contra del moralismo excesivo, predominante en la sociedad guatemalteca, alrededor de temas sensibles en el autor como el amor/des-amor, la soledad y la desesperación ante la búsqueda de un futuro prometedor no predecible en un mundo desconocido".