El opio es el opio del pueblo.
sábado, 20 de febrero de 2010
[El mito de Sísifo de Albert Camus revisitado]
«…nada más difícil de entender que una obra simbólica. Un símbolo supera siempre a quien lo usa y le hace decir en realidad más que lo que él tiene conciencia de expresar.»
«Nietzsche parece el único artista que sacó las consecuencias extremas de una estética de lo Absurdo, pues su último mensaje reside en la lucidez estéril y conquistadora y una negación obstinada de todo consuelo sobrenatural.»
«No hay destino que no se supere mediante el desprecio.»
«…las convicciones no impiden la incredulidad.»
«No es posible mantener que toda representación es verdadera pues esta tesis es retorcible, como demostraron Demócrito y Platón oponiéndose a Protágoras; porque si toda representación es verdadera, también será verdadero el que ninguna representación es verdadera, en cuanto se basa en una representación. Y por tanto, será falso que toda representación es verdadera.»
Tomado de Teoría de los dos juicios contrarios de Sexto Empírico en “Contra los matemáticos”, VII, 389 citado en “Vida de Protágoras” en “Fragmentos y testimonios” en Protágoras – Gorgias [Barcelona: Ediciones Orbis, 1977, 1980. Traducción: José Barrio Gutiérrez] recomendado por Leonardo Lozano.
lunes, 1 de febrero de 2010
jueves, 31 de diciembre de 2009

Desde Bogotá, se continuó con la difusión a través de eventos como Poetas en Música –con los autores Rafarel Serrano y Mauricio Conteras, acompañados de importantes músicos de la escena local del jazz y la música clásica–, Lectura Alternativa Urgente –con Nicolás Linares del colectivo Poetas en Nueva York–, o Poesía: Nuevas Voces –con los jóvenes autores Angie Puentes y Andrés Barbosa, entre otros–; estos eventos culminaron con Poesía Hoy: Voces poéticas de la actualidad, en el cual los negacionistas nos reencontramos (después de 8 meses) en una lectura al lado de autores nacionales y la poeta chilena Eli Neira.
Y de forma alterna, desde Caracas, se dio la conferencia De Sobremesa: Gotas Amargas sobre el poeta José Asunción Silva, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Venezuela. Paralelo a esto se hizo una labor en la editorial El Perro y la Rana del Ministerio del Poder Popular para la Cultura de la República Bolivariana de Venezuela, que consistía en la corrección e investigación, y además incluyó la radicación de una serie de títulos de autores colombianos, entre ellos: El mar arroja sus monedas de oro de José Luis González Sanjuán, más conocido como Fernando Denis y Tantacárcel de Francisco Amín Mosquera; y la propuesta de una selección de poesía colombiana actual hecha por los negacionistas.
Durante uno de nuestros encuentros en Bogotá, realizamos en el programa de radio Qué Tiene la Noche de LAUD 90.4 FM estéreo, dirigido por Andrés Vallejo, un emotivo homenaje a Raúl Gómez Jattin, en compañía del poeta Carlos Escobar.
De otro lado, durante el mes de octubre en una visita a Cúcuta, concurrimos, de manera presencial y virtual, a la tumba del escritor Jorge Gaitán Durán y a la Torre del Reloj, Casa Cultural de su camarada y coterráneo Eduardo Cote Lamus.
A continuación presentamos la primera selección de poemas de Jorge Gaitán Durán, hecha por uno de nosotros como resultado de las impresiones que la vida y obra del poeta le produjeron.
MARCHA FUNEBRE
Como un dios murió al tocar el polvo
sin que negado hubiera nada de lo humano,
falaz palabra, olvido, tumulto de la gloria.
Inmolar supo, vivir como todo un hombre
la afrenta, soberbia o asco de sí mismo,
el infierno en la larga noche guerrera
que es el ser, ocio de una destrucción invencible,
incendio de la sola presencia que hurtamos a la pena.
Mano violenta o apenas ojo contra el otro, astro
en toda carne, inventó el fasto, los reinos,
la consistencia de los mundos,
espesor de mil soles, tábano atroz
que en la nada mantiene despiertos a los mortales.
la luz le partió el pecho, respiró todo
el fuego del imperio, fue su obra única
en ese aire que se acababa de su vida
la inhospitalidad del cielo.
QUIERO
Quiero vivir los nombres
que el incendio del mundo ha dado
al cuerpo que los mortales se disputan:
Roca, joya del ser, memoria, fasto.
Quiero tocar las palabras
con que en vano intenté hurtarte
al duelo de cada día,
estela donde habitan los dioses,
hoy lisa, espacio para el gesto imposible
que en el mármol fije el alma que nos falta.
No quiero morir sin antes
haberte impuesto como una ciudad entre los hombres,
quiero que seas ante la muerte
el único poema que se escriba en esta tierra.
ESTA CIUDAD ES NUESTRA
Tenemos la tierra porque al cielo hemos negado
lo que solo el hombre merece en su violencia:
El amor levantado como roca en la injuria de toda
patria, para que dioses o criminales seamos un instante
cuando la voluptuosidad y el duelo nos habitan.
Tenemos el cuerpo, pues desde el cuarto miserable
donde nos abrazamos sin reposo erigimos una ciudad que es sólo nuestra,
carne cuya obra toca el mundo y que el deseo alza a las estrellas:
No pertenece a los ciegos seres que se despedazan o se ignoran,
soledades guerreras unidas por la codicia o el tumulto,
apegadas a cosas que no son suyas, sino del tiempo,
mientras nuestro fasto único es incendiar nubes que pasan
por entre los cerros, ponientes rojos como en otoño el bosque,
felicidades extrañas como un lucero en pleno día,
ojos con que descubrimos los mil soles que arden
al mirarnos, sangres que al correr juntas atraviesan
el infierno con música que no es de nadie: el alma.
Tenemos toda la vida por delante y también toda la muerte.
EL REGRESO
El regreso para morir en grande.
(Lo dijo con su aventura el rey de Ítaca).
Mas amo el sol de mi patria,
el venado rojo que corre por los cerros,
y las nobles voces de la tarde que fueron
mi familia.
mejor morir sin que nadie
lamente glorias matinales, lejos
del verano querido donde conocí dioses.
Todo para que mi imagen pasada
sea la última fábula de la casa.
VALLE DE CÚCUTA
Toco con mis labios el frutero del día.
Pongo con las manos un halcón en el cielo.
Con los ojos levanto un incendio en el cerro.
La querencia del sol me devuelve la vida.
La verdad es el valle. El azul es azul.
El árbol colorado es la tierra caliente.
Ninguna cosa tiene simulacro ni duda.
Aquí aprendí a vivir con el vuelo y el río.
DE REPENTE LA MÚSICA
La pura luz que pasa
por la calle desierta.
Nada humano
bajo el cielo abolido.
la blancura absoluta
de la ciudad confunde
la muerte y el sigilo.
De repente la música,
la sombra de los amantes en el agua.
CADA PALABRA
Cuando la muerte es inminente, la palabra –cada palabra– se llena de sentido. La sentimos nacer al fin grávida, indispensable. Esplende lo que por años había sido nuestra duda: su fasto, conquista del mundo. Nombramos la centella que nos mata: el mundo es una palabra. No hay tiempo entonces que perder y esta experiencia última, única, nos resarce de toda patria.
SOSPECHO UN SIGNO
…el rumor de Odiseas e Ilíadas que era su destino cantar y dejar resonando cóncavamente en la memoria humana. Sabemos estas cosas, pero no las que sintió al descender a la última sombra.
Jorge Luis Borges
El hacedor
Ante el tribunal se dijo que la muerte no es un instante, sino un proceso.
Provino el testimonio de un hombre que pesaba las palabras: el médico de los guillotinados. Horas después de que la guillotina ha separado limpiamente la cabeza del tronco, hay vísceras que se estremecen y sienten: órganos que siguen viviendo. Sospecho que esos pedazos de carne tienen expresión. Sospecho un signo en el tumulto, una soberanía (rapto o ademán) en la materia cuando se asoma a la nada. He aquí al ser bajo un nuevo y lancinante foco de luz.
SI MAÑANA DESPIERTO
De súbito respira uno mejor y el aire de la primavera
llega al fondo. Mas sólo ha sido un plazo
que el sufrimiento concede para que digamos la palabra.
He ganado un día; he tenido el tiempo
en mi boca como un vino.
Suelo buscarme
en la ciudad que pasa como un barco de locos por la noche.
Sólo encuentro un rostro: hombre viejo y sin dientes
a quien la dinastía, el poder, la riqueza, el genio,
todo le han dado al cabo, salvo la muerte.
Es un enemigo más temible que Dios,
el sueño que puedo ser si mañana despierto
y sé que vivo.
Mas de súbito el alba
me cae entre las manos cono una naranja roja
SÉ QUE ESTOY VIVO EN ESTE BELLO DÍA…
Sé que estoy vivo en este bello día
acostado contigo. Es el verano.
Acaloradas frutas en tu mano
vierten su espeso olor a mediodía.
Antes de aquí tendernos no existía
este mundo radiante. ¡Nunca en vano
al deseo arrancamos el humano
amor que a las estrellas desafía!
Hacia el azul del mar corro desnudo.
Vuelvo a ti como al sol y en ti me anudo,
nazco en el esplendor de conocerte.
Siento el sudor ligero de la siesta.
Bebemos vino rojo. Esta es la fiesta
en que más recordamos a la muerte.
NO PUDO LA MUERTE VENCERME
No pudo la muerte vencerme.
Batallé y viví. El cuerpo
infatigable contra el alma,
al blanco vuelo del día.
En las ruinas de Troya escribí:
“Todo es muerte o amor”,
y desde entonces no tuve
descanso. Dije en Roma:
“No hay dioses, sólo tiempo”,
y desde entonces no tuve
redención. Callé en España
pues la voz de la ira desafiaba
al olvido con mis tuétanos,
mis humores, mi sangre; y
desde entonces no ha cesado
el incendio.
De reposo
le sirva tierra extranjera
al héroe. Cante fresca hierba
como abeja del polvo por sus
párpados. Yo no me rindo:
quiero vivir cada día en
guerra, como si fuera el último.
Mi corazón batalla contra el mar.
ESTROFA AL ALBA DEL 14 DE SEPTIEMBRE DE 1959
Soledades del cielo, las estrellas;
los hombres, soledades de la tierra;
nos separaban dioses, mas luchamos
hasta habitar un día entre los astros.
La Espera fue el último poema (conocido) escrito por don Jorge, antes de su muerte. Este soneto le llegó por correo a su amigo Pedro Gómez Valderrama el día 18 de junio de 1962, informando el pronto retorno del poeta a Colombia, quien en tanto anunciaba su viaje, acusaba el envío del poema con las siguientes premonitorias líneas: …Llegaré a esa el 22 del presente mes, en Air France. A lo mejor llego antes que esta carta. Te adjunto lo último que he escrito. ¿Augurio?
LA ESPERA
París 12 de junio de 1962
Esta atada pasión, este sigilo
del alma hacia sus términos oscuros,
este ajedrez de cuadros inseguros,
piden jugada, huída, muerte al hilo
Sin cabo de la espera, cuerpo en vilo
por torres, por los sempiternos muros
blancos, por los escalados conjuros,
por el límite mismo en que vacilo,
vértigo y posesión en lucha helada,
la ascensión sin reposo y la caída,
la sombra y el vacío y la mirada,
y siempre en madrugada detenida,
la voz y el corazón contra la nada
y la fugaz palabra de la vida.
la trágica fecha
Larry trayendo, a través de la tecnología de las comunicaciones, a Pablo ante la tumba de Jorge Gaitán Durán
En casa de Eduardo Cote Lamus

domingo, 6 de diciembre de 2009
CASA DE CITAS Café Arte Carrera 3 No. 13-35 La Candelaria, Bogotá
Jueves 10 de diciembre de 2009
6:30 p.m.
Entrada libre
Liliana Gastelbondo Bernal. Nació en Ibagué en 1978. Profesional en Estudios Literarios de la Universidad Javeriana. Poeta e investigadora. Colaboradora de diversas revistas de literatura. Algunos de sus poemas han aparecido publicados en El Magazín Dominical del Espectador, Ulrika, Antología de poetas jóvenes Verso a Verso (Fundación Verso a Verso, 2005), Una visita de la poesía: Selección poética-nacidos después del cincuenta (Secretaria de Educación Distrital, 2008).
Rodolfo Ramírez Soto. Bogotá 1973. Inmigrante ilegal de los Estados Unidos del 2004 al 2006; periodo de tiempo en el que aprende y se especializa como ayudante de oficios varios entre los que destacan: construcción, mudanzas y proveedor de supermercados. Es autor del poemario Tintasangre (Casa Silva – Funcreta Ediciones 2003) y del blog Suicidiario ha colaborado con el Boletín Bibliográfico del Banco de la República y ha sido corresponsal en Colombia para la revista chilena Poetas del 5. Es creador de Los Impresentables.
Larry Mejía. Actor y escritor colombiano. Ganador del premio India Catalina del Festival Internacional de Cine y Televisión de Cartagena en 1991 y del premio T.V. y Novelas en 1992 y 1997. Es uno de los creadores del Negacionismo poético, con el cual fue invitado al IV Encuentro Internacional de Escritores en Tucumán, Argentina en 2009. Participó en el 7° Encuentro Internacional Poesía de Valencia, Venezuela en 2008. En este país vivió y trabajó como editor investigador de la editorial del Ministerio de Poder Popular para la Cultura El Perro Y La Rana en 2009.
Pablo Estrada. Nació en Bogotá. Cursó Estudios Literarios en la Universidad Nacional de Colombia. Ha sido finalista de concursos literarios. Textos suyos han aparecido en diferentes publicaciones nacionales. Ha realizado recitales, eventos literarios y conferencias en Bogotá y otras ciudades colombianas. Es uno de los creadores del Negacionismo poético. Participó en la coordinación editorial y corrección de estilo, y como autor, en el libro Cenizas en el andén: Cuentos de la ciudad. Es uno de los creadores de Superficies, propuesta que integra literatura, música, video y fotografía. Miembro fundador del grupo creativo Caterva.
viernes, 4 de septiembre de 2009
Fue él quien más aportó al concepto –contradictorio– del negacionismo. Acuñó la frase la imaginación al servicio de nadie como definitoria y definitiva.
Era, por así decirlo, quizá el elemento más interesante de los cuatro que, en principio, bajo la insignia de negacionistas nos reuníamos.
Luego vino su disensión del grupo en medio de discrepancias y desencuentros, propiciados en muchos casos –es lo más lamentable– por elementos ajenos, como los retrógrados estudiantes de literatura de las diferentes academias que veían en nosotros individuos demasiado inquietantes e inclasificables dentro de la taxonomía aprehendida de sus equivocados maestros, con un potencial peligroso para ellos: explosivo.
Pese a su displicencia característica que incluso desencajaba en la exultante irreverencia de los otros, su voz siempre se hizo oír y es una verdadera lástima que no haya tenido antes su merecido espacio aquí. Sea, pues, este el momento de resarcir tan craso error.
DECLARACIÓN DE AMOR ETERNO VÁLIDA POR UNA NOCHE
Somos tan diferentes; como pensar y soñar.
Por eso debemos inventarnos la cura para el amor, esa estúpida adicción a las promesas que la gente padece toda su vida.
Debemos dejar una ventana abierta en el paraíso para que Dios pueda escapar del tedio.
Haz de cuenta que este es un casting para una película porno escrita y dirigida por Sigmund Freud. Nena, no te ofendas pero no necesito nada más de ti: Yo soy el único lugar donde las cosas del mundo todavía crecen para mí.
No quiero hacer contigo burbujas con el tiempo, ni mirar directo al cielo mientras llueve. Sólo quiero cerrar los ojos, reírme ebrio y sin sentido; asfixiarme lentamente en tus vapores mientras el mundo desaparece. Debemos sepultarnos en cada uno de los poros de nuestras soledades.
Esta noche no encontré un lugar para gritar
Pero estás tú.
Esta noche no había otros niños suicidas para columpiarse en el vacío
Pero estás tú.
Esta noche morirá otro perro en la avenida
Pero estás tú.
Esta noche se le acabaron los sedantes a las musas
Sólo me quedas tú.
HAIKU DE LAS 5 MENOS CUARTO
Soy un Buddha junkie
para que el Nirvana que llevo dentro
nunca colapse,
necesito inyectarme cada día
3 pájaros disueltos en un haiku
Cambié mi alma
por una larga canción
de Sonic Youth
Ahora, necesito de alguien
que pueda escuchar
cómo llueve dentro de mí
LAPSUS
El poema salta de libro en libro
Como la muchacha del trapecio
Que no puede permitirse el lujo del olvido
Omar Ortiz
Puedo no decir nada
si quieres
sólo estirar mis dedos
y tocar sutilmente tu boca
como quien intenta acariciar un pez
sin que se marche
Prefiero el silencio
porque soy un mentiroso
de poca monta
No puedo decir amor
no puedo decir siempre
no puedo decir nunca
Busco esa felicidad absoluta
que consiste precisamente
en aprender a prescindir de ella
Las demás felicidades
son los dientes afilados
que la gente les pone a sus promesas
Por eso me refugio en el silencio
Pero cometí el grave error
de ponerle dientes para que me cuidara
y ahora tengo que escribir
darle de vez en cuando
algo que comer
para que no me muerda.
NULIDAD
Duermo tranquilo
con mi boca abierta
el cielo
todo blanco
es nuestro
estaremos aquí por siempre
como el hambre de los muertos
como los niños perdidos
que se van de su casa
PANTOPÍA
Digo lo que he olvidado.
Jaime Sabines
Antes que Dios
estuvo la Nada
el temor a Dios
es el temor a la Nada
Yo siempre estuve enamorado
de todas las cosas
inclusive antes
de hacerlas nacer
Yo sospecho que en el todo
no se encuentran cada una de las cosas
por eso las persigo por aparte
Yo las sigo
a través del laberinto que soy
y cuando las consigo
me refundo en ellas
porque no puedo renunciar
ni a una sola de todas las cosas
ni a los instantes de cada una de éstas
soy la criatura
que no hace parte de sí
porque hace parte del todo
un fantasma de mi ausencia
la nada antes de la nada misma
Tampoco hago parte
de las apariencias
de las palabras que se destruyen
unas a otras
de la perpetua guerra de quien vive en ellas
y que por no saber callar
perece
La muerte va tan rápido
que a veces se le confunde con la vida
El pensamiento es inmóvil
como el miedo
dejemos morir a los sabios
La conciencia sólo desciende
hasta los infiernos de la luz
el paraíso en la penumbra
no está asequible a las preguntas
Todo lo que soñamos
es sutil hipocresía
una partícula impura en el silencio
una atmósfera asfixiante
en donde intentamos contraer
un universo que se expande
El vacío va tan rápido
que a veces se le confunde con la existencia
Habito en los matices
de lo ausente
sonrío en el resplandor
de la oscuridad
corro en la dirección de la incertidumbre
estoy vivo como el óxido
Para que creer si puedo inventar
para que orar si puedo respirar
Confío en mi tacto
pero desconfío en lo que toco
guiño el ojo como un gigoló nihilista
al cadáver de las musas
Dios no es “todopoderoso”
definitivamente
le resulta imposible desaparecer
(Pero cuando desaparezca el hombre
también desaparecerán todos los dioses)
He notado que al pájaro
no le importa ser un pájaro
porque si fuera un árbol
habría otro árbol
que tomaría su lugar de pájaro
pero el hombre ha inventado los lugares
por la misma razón
que ha inventado los espejos
Yo sé que todas las cosas me traicionan
pero yo me sé mentir mejor
Soy un poco de ese todo
que es la nada
la pereza que me salva
de tener que hacer la luz
y de resucitar
Mis necedades
son como el olvido
matemática aplicada a los poemas
conozco la distancia exacta
entre el espejo y el reflejo
(En cambio Dios olvidó el término
en la ecuación para enseñarle
al olvidar al Big-Bang)
Me cuesta aprender
cosas simples
como por ejemplo
que mil mujeres
no equivalen a una gran mujer
ahora tengo
esta soledad de mil demonios
¡Que se vaya el amor
y su carnaval de imbéciles
a enterrarte viva
en otra parte!
Ya no soy el buen ladrón:
quiero todas las cosas del mundo
esas que ni siquiera Dios conozca
en unos años
seré más viejo que él
y ya no habré
de temerle al viejo miedoso.
Durante una lectura de poesías en aquella época
no como el hijo pródigo
sino como el hijo de nadie.
Gonzalo Arango

Alejandra Pizarnik

PEQUEÑA APOTEOSIS
(Léase bajo los efectos del tema “Small Apotheosis” de David Lang)
Parpadear. Quién iba a pensar que parpadear pudiera ser algo peligroso, una trampa. Pero ahí estaba ella, parpadeando. Y a uno que se le olvida por un momento lo que cuesta enamorar a la soledad por años, y zuas!... un parpadeo y ya no quiere uno estar solo nunca más. Quiere uno poder aparentar que no ha estado huyéndole a las sonrisas fáciles, combatiendo a Dios y al Capital, haciéndole la necropsia al amor. Pero no se puede, menos cuando ella sigue parpadeando, y tan cerca. Así que lo mejor es declararse ausente en el fondo de la ausencia de la gente que tanto ruido hace alrededor para no sentirse ausente, y guardar silencio mientras ella dice algo acerca del mundo y vuelve a parpadear. Si uno rompe el silencio se arriesga a decir alguna estupidez, porque uno está ahí, tratando de lidiar con su parpadeo y no puede pensar muy bien. Y así es, ella me pregunta algo sobre el mundo (parpadeando) y yo (que aún estoy a la espera de mí mismo) digo lo que cualquier imbécil diría, o no cualquier imbécil, un imbécil que ha estado combatiendo a Dios y al Capital y haciéndole la necropsia al amor, en vez de perfeccionar la sonrisa fácil y las frases de cajón que tanto divierten a las chicas. Y como diría Vicente Huidobro, la poesía es un atentado celeste, y uno se siente como un criminal, sabe uno que la ha cagado dejando ver que uno todavía es el niño que enterraba moscas en la tierra para que se convirtieran en arañas. El niño que se escondía bajo la mesa para que nunca lo sacaran a bailar. Ahora que se ha dado cuenta que no soy más que un niño, me tratará como tal, y ya no podré besarla esta noche… qué mierda. Pero es tarde para arrepentirse, ahora se sabe que soy un niño enamoradizo, y que las moscas, por más que se les quiten las alas antes de enterrase, jamás se convierten en arañas. Así que ella me mira con cara de “Dios no ha muerto y por el contrario es el asesor oficial de los más grandes capitalistas del mundo… ¿a ver culicagado?”. Cómo me arrepiento de haber leído a Marx, que de seguro nunca fue exitoso con las chicas. Pero qué le hacemos, no ando de turista por la existencia, ni mi alma es un souvenir, ni me tomo fotos para comprobar que la felicidad existía siquiera hace unos años. Yo ando evadiendo al resto, que se quiere apoderar de mí, y las chicas que me acompañaron en la fuga, en la búsqueda del olvido de mí mismo, se cansaron y se sentaron, y se quedaron sentadas. Yo no miré nunca atrás, porque de seguro parpadeaban, y me hubiera quedado allí sentado con alguna de ellas, como me pasa justamente ahora. No es la primera vez que estoy con una mujer hermosa, me digo, debo cambiar la estrategia. Debo mantenerla un tiempo lejos, para que sumergida en la distancia, y crea que este niño crece. ¿Debo luego hablarle de amor?... Caray, pero si lo tengo descuartizado sobre la mesa de autopsias de la razón. No, no, no… mejor no le hablemos de amor, de ninguna forma voy a resucitar a ese monstruo. Por un momento creo hallar la estrategia, así que la miro confiado a los ojos y… maldita sea, vuelve y parpadea, y sonríe y se arregla el cabello y… ¿cuál era la nueva estrategia? ¡Mierda! Sí, definitivamente sí. A Marx se le olvidó un cuarto tomo sobre el amor, que creo yo, es más peligroso que el mismo capital. Ella resultó ser todo un mercado celestial bursátil y yo con estas ganas de distribuirme por el universo hasta desaparecer. Me iré de pérdidas, me quiero ir de pérdidas. La invitaré algún domingo a escuchar algo de jazz, eso sí, con unas 20 gotitas de clonazepan en la cabeza, para poder lidiar con el efecto de su parpadeo, y lo más pronto posible, le escribiré un cuento breve, quizá como éste, para que se dé cuenta que el niño debajo de la mesa, por lo menos, sabe escribir.

TEST DE RORSCHACH
That's already found us.
Jim Morrison
Yo veo alas de mosquitos apiladas meticulosamente. Tienen cara de nunca haber escuchado atentamente el viento. Tampoco creo que se hayan arañado con la hierba seca su dorso desnudo. No, definitivamente no. Tienen cara de haber estado muy ocupados ante el espejo.
—Mira ahora sus maneras y dime qué ves.
Ahora veo polillas alrededor de un foco fundido. Tienen cara de nunca haber olfateado el agua. Tampoco tienen cara de haber fumado telarañas. No, definitivamente no. Tienen cara de haber estado arrullando su miedo con el susurro del tiempo.
—Ahora, mira sus huellas y dime qué ves.
¿Sabe? Alguna vez soñé con sus huellas, doctor. Las seguí y me topé con una gran charca de vómito. Al acercar mi nariz, me di cuenta de que eran palabras. Palabras y sonrisas. Palabras de esas que usan los “hombres de palabra” y sonrisas de esas que usan las mujeres sin palabras. Vi niños caminando sobre la charca (al estilo de Jesús sobre el agua) tapándose la nariz. También alcancé a distinguir algunos antidepresivos sin digerir en medio del vómito.
Entonces, a la siguiente mañana me topé con esta sensación al despertarme, con estas ganas de sacudirme y perseguirlo todo, perseguir algo, no sé, cualquier cosa. Me levanté con el escalofrío de los dichosos. No se me pasó con una canción de Sonic Youth. Entonces supe que era grave, doctor. Supe que habían entrado en mí las primeras preguntas. No sé por dónde se colaron, pero ahí estaban aguijoneándome el frágil cascarón de mi silencio. Irrumpían en mí con la fuerza de la fe o del aburrimiento, y no se detenían en su estridencia; querían respuestas. Pero yo sé lo peligrosas que son las respuestas; basta con asomarse por la ventana un domingo en la tarde y ver lo que las respuestas han hecho con la gente. ¿Sabe, doctor? Yo de niño pensaba que las preguntas y las respuestas eran enemigas. Que nuevas respuestas mataban las preguntas antiguas y viceversa. Pero fíjese que no, ahí estaban esa mañana las preguntas exigiéndome respuestas… ¿Acaso serían preguntas suicidas, doctor? ¿Preguntas que acudían a mí por la eutanasia, por una respuesta?
Ahora que lo pienso mejor, tal vez yo no sea un paciente sino una mancha de esas del test de Rorschach, y habrá que preguntarle al mundo entero qué ve cuando me ve. Tal vez ese sea el significado de la charca de vómito en mi sueño: “Un mar de vómito interrumpe tus sueños”. Ahora todo está claro, ya no hay preguntas ni respuestas en mi cabeza. Lamento haberle hecho perder su tiempo Doctor, espero que sus miedos no se hayan despertado. Yo me retiraré en punticas de pies, como parten las cosas que van hacia el olvido. Mejor, haga de cuenta que nunca estuve aquí, si es que estuve.
—Pero joven, aún no hemos hablado de sus serios problemas con la gente.
Doctor, tranquilícese. Voy a estar bien. Recuerde que soy una mancha. Ahora, por favor, retírese de la ventana, regrese a sus libros y déjelos seguir su paso ruidoso mientras desaparecen en silencio. Déjelos en su imparable prosperar de no nacidos, en su incansable cacería de días soleados. Deberían cansarse algún día de los días soleados. Cuando eso ocurra y vengan aquí a consultarlo, recomiéndeles el asesinato en masa.

En otras palabras, prefiero la ausencia de la gente, prefiero las vacas y las anfetaminas.
Evito a toda costa la ternura en las mujeres. Esa empalagosa nimiedad que se te aloja en la médula y que te da ganas de ponerte a vomitar conejitos. Prefiero que todas las mujeres me odien. Prefiero amar a todas las mujeres. Prefiero pensar en nada a pensar en ti, o en qué ponerme mañana. Prefiero la tristeza muda de no tener nada extravagante en que pensar. Prefiero las mañanas ebrio que a tu lado. Prefiero la sombra del árbol a la luz del escenario. Prefiero que abras los ojos a que abras las piernas. En otras palabras prefiero no tener al amor de aliado.
Evito a toda costa la esperanza. Esa espantosa sensación de cuando Dios te acaricia las bolas. Prefiero que Dios exista en otra parte. En un lugar donde no pueda expulsarme del paraíso. Prefiero a las serpientes desnudas. Prefiero a Eva al carbón y con la manzana en la boca.
En otras palabras, prefiero la ausencia de mí. Prefiero las vacas y las anfetaminas.
lunes, 3 de agosto de 2009

Ofrecemos pues la quinta y última entrega de estas obras (transcritas en su integridad, en un intento de difundir el gusto que estas letras y las sensaciones transmitidas y compartidas nos han procurado).



