miércoles, 19 de marzo de 2008

SOBRE LEONARDO
No todo el mundo va a dejarse caer
no todo el mundo va a arrastrarse a sus pies
lo que me falta no es la falta de fe
tendrías que pensarlo seríamente esta vez
Fito Páez
Tráfico por Katmandú

Leo a Leo como leer los tiempos de la metrópoli a través de una herida, una herida que es la calle vacía en horas incontables, una herida que son los aires decembrinos, entonces pienso en decirle: «Leo no salga de su casa en navidad» pero si lo medito un poco lo siguiente a decir sería: «¡Ah!, Leo, tampoco lo haga los otros 11 meses», aunque sé que lo haría, porque enfrenta cada miedo y cada sueño y cada día, y es así como sus letras nacen de recorrer el doble filo de una esquina, de un corazón, o de una mala palabra. ¿Qué es una mala palabra? ¿Hay palabras malas y otras que no? Si hay palabras malas, o lo son todas o no lo es ninguna, así que pongámonos de acuerdo.
Digo lo anterior porque estos textos efervescen de algunas como: putas, mierda, puñaladas hijueputas, sangre, diezynueveconséptima, amor o simplemente la más grande palabrota que nos carcome y persigue: Bogotá.
Entonces y después de lo anterior, para que quede claro, ahí les va otro escritor inédito, otro sobreviviente, otro canto a quemarropa, otro golpe de mar picado contra una barco que no se hunde, que recorre esta ciudad cargando el pecado del signo, y la condescendencia de una vida que se vive y se lucha segundo a segundo, en las sombras de un país que se consume.
Larry Mejía
FUI POR UNA CAMISA Y SALÍ SIN CORDONES
Gracias al señor (mi tío Carlos) trabajo los fines d semana en la distinguidísima Taberna El Perreo, ubicada en el centro d Bogotá. Ya me suponía q las ventas estarían buenísimas el viernes pasado así q llegué muy puntual (faltando 10 min.). Estaba entusiasmado porque cortar limones y naranjas es lo más divertido q hago últimamente. «Muévase, atienda rápido, limpie bien, no reciba visitas, ¿donde está mi picada?, este muchacho está todo perdido, está quemado». Estaba yo volando aquel viernes, en menos d una hora ya había cuatro mandados (en dos d ellos tuve q visitar a doña Esputa y don Expósito en otro cambiar billetes por monedas –no es tan fácil como uno se lo supone–), me había encargado d surtir la nevera y había empezado a cortar cuando fui enviado a comprar una camisa para la nueva mesera q para variar bien podría hacer chorrear la baba, no como las profesionales dl servicio (d las mesas). No hice preguntas y fui directamente adonde fui enviado con $50.000 (cerca d las fufas). Cualquiera podría creer q me entusiasmé en aquel sector y por eso no volví a El Perreo y tampoco volví a ver la plata. Como las camisas costaban casi el doble d lo presupuestado, me dirigí a trote veloz hacia el sector d San Victorino donde por puro morbo compraría una camisa talla M en vez d L. Pasaron dos muchachos corriendo y enseguida los chúcaros me cogieron dizque por rata, cuando me metieron las manos (a los bolsillos), encontraron su regalito dl Día d las velitas (aquellos $50.000) y no importó q dijera q yo trabajo en El Perreo y referir el número d teléfono, menos importó eso en un CAI donde los tombos decían: «La ratica nos va a tramar d q trabaja» y me metieron en una mini-celda con diez tipos más, al rato nos subieron al camión y unos tipos me decían q cuánta plata tenía para ‘abrirnos’ puesto q hasta tenía ‘cara d secuestrable’ y q al tombo se le nota q le gusta más la plata q la comida. También me dijeron q me iban a ‘judicializar’, q uno d ellos ya estuvo en la Modelo… Luego d un paseo en camión llegamos a la estación d El Guavio y nos metieron en un calabozo oscuro y con ducha incorporada (vaya yo a saber d dónde caía tanta agua). Nos instalamos en el fondo y con hojas d la libreta d apuntes d ‘la ratica’ (o sea yo) armaron unos bareticos y como yo me la paso aguantando hambre y débil, quedé muy trabado, al ratico llegó el ‘güimpi’ y mandaron por un pollito y gaseosa, comí una presa, una papa y pan con gaseosa y otra vez pal camión. En el camión me hablaban d ‘parar el brinco’, ‘la autopsia’ y un poco d pendejadas q no recuerdo bien, hablaban d modelos d celulares con cámara, youtube, parlantes y yo no sé qué, se embalarían por un no-sé-qué, «ahorita recuperamos la platica, huy, hay está la clientela», «¿viene con nosotros?», respondí «sí, sí, sí (en medio d la traba tan asquerosa), eso parece fácil». Y siguieron horas d paseo por la circunvalar, la estación tercera, la Plaza d Bolívar, el septimazo, Las Aguas, San Diego, La Perse. En la Perse la gente cerró una calle con una llanta quemada (creo), lo q sí recuerdo bien es q le enviaron un volador a uno d los tombos (había dos d esas cosas q parecen minibases y no sé cuantas motos además dl camión) y casi le roza las patas; d la Perse no levantaron a nadie (pal camión). Más vueltas q pa El Guavio, etc. Ya por el Parque Nacional soltaron al primero.
–Mi cabo, mi cabo, le doy veinte.
–Muéstrelos. Nombre (luego d recibir).
–Bla bla bla.
–Salga (luego d tachar el nombre en la lista).
El tombo se hizo casi doscientos en un ratico.
–Cabo, cuatro por cuarenta, decían mis compañeros d parranda.
–¿Qué creyeron? Eso no alcanza.
Al final salieron tres por cincuenta y cinco en la treinta y pico con trece con el propósito d recuperar esa platica, mientras yo me entristecí, por la pérdida dl nuevo puesto d ‘trabajo’ (otro desafortunado efecto d la traba). Resignado me acosté a dormir en el camión y desperté con un costado meado. Más paseos, sin mucho q destacar a excepción d la severa paliza q le propinó un tombo a un man q no sé por qué putas subió al camión. Le cascó tanto q lo soltó en la Pésima con Diecisiete porque estamos en navidad.
–Señor agente, déjeme salir: estamos en navidá, usté dijo.
–¿Quién fue el hijueputa q dijo eso?
–Nadie –respondimos algunos.
A las tres y media a.m. llegamos por fin a la tan ya por todos anhelada UPJ. Nos requisaron y luego entramos a un espacio amplio lleno d bancas metálicas y dormí aunque estaba mojado y con frío. Al otro día unos muchachos q estaban porque según ellos iban a un toque en el Jorge Eliécer y les echaron la culpa d tirarse unas cosas q valen como cien mil y q no fueron ellos, me compartieron algo d pan y los almuerzos q les llevaron (allá la comida la requisan como si se tratara d trapos viejos). Yo les dije q me cogieron por madrear un hijueputa chúcaro (aunque no les dije por qué lo madrié). En horas d la tarde me puse a escribir algo titulado «¿Si t dijera sí, no me dirías no?» y los gomelos se burlaron: “bitácora dl capitán”, yo sólo comí callado. A las cinco me dieron salida y me fui hasta El Perreo por una camiseta limpia, a lavarme un poco y comerme uno d los dos choco-ramos q había dejado (el otro desapareció inexplicablemente). Mi tío me estaba guardando $50.000 con los q repuse los que los chúcaros se / me encontraron. Cuando llegué al lugar en q vive mi papito, me vació por güevón, q quién me manda correr, q si acaso no me van a descontar esa plata, q mi tío trae la mala suerte, q ando con la sal pegada al culo, q eso me pasa por no ser buen hijo, etc. y me bañé.
Como valor d orgullo ya no me voy a sentir ignorante cuando me hablen d la UPJ, allá nadie me violó, ni me robo (aparte d los tombos), ni etc. Ahora conozco unos d los lugares más mencionados por la gente d mi contexto, es como un sitio d atracción turística y además tuve una experiencia muy deportiva.
Ahora escribo este mensaje con plata q me prestó mi tío y q hoy tengo q ganarme y lo q es bien no me agrada para nada saber q a un parcero esa noche d las velitas, casi se le va la vida en un puntazo, sin güisqui y como diría él por su complejo d velar por los intereses d los menos favorecidos o como diría mi papá por güevón, mejor dicho lo q sea q diga no cambiará ni reparará ni hará justicia ni hará la diferencia.
Leonardo Lozano

DAKSINA ANTICIPADA
A Larry Mejía
Amante d cero, víctima d no mismo
Eternas mentiras d papa, carne y travesía
Como salmón en agua coloidal o peor: en concorde
Supuesto profesor d lenguas q no han nacido
Vendedor d manías tentado por la irresistible paz d una agenda clásica
Tejiendo fantasmas en croché espero lograr ser uno menos
Compañero d mil hogares, sin fórmulas mágicas para un buen morir
Mi único poema posible lo escribió otro tipo
Es como escribir versos con los pies…
Al ritmo d los enemigos
(5 d mayo d 2007 con modificaciones del 10 d mayo d 2007)

MALDITA SEA
Malditas (sean) las perras
no puedo pagar
Malditos (sean) los casanovas
no me dejan a nadie
Malditos (sean) los sabihondos
me relegan a un charco d ignorancia
Malditos (sean) los fundamentalistas
me imponen placebos mentales
Malditos (sean) los poderosos, los avaros y los ladrones
no les importa ni mi miseria ni mi existencia
Malditos los plastiqueros con sus filtros estéticos
no reconocen mi belleza interior
Malditos (sean) los destripadores
la reconocerían demasiado
Maldito (sea) yo por buscar amor en cuerpos d fuego y cerebros d plastilina
Maldito (sea) yo por buscar el fuego y la plastilina en bellos corazones
Soy un falso poeta
condenado a morir lastimero e imbécil
¡Maldita sea!
Lamento dirigido a la nada
(Abril 20 d 2006. Versión d mayo 10 d 2007)

ASEO
tUS FLEMAS VERDE PASTO ME REPUGNAN
tU VÓMITO ES UNA BLANCA AZUCENA
Q DESAFÍA AL CIELO AZUL
pOR TUS OJOS ROJOS PUEDO MORIR D AMOR
aUNQUE AHORA SON OJOS AZABACHE
pOR CULPA D LA SEGUNDA PERRA DEL BARRIO
tIENES LA MIRADA DORMIDA
Q VIAJA POR EL ARROLLO SOÑOLIENTO
D LA CAÑERÍA
(Mayo 7 d 2006)

TENGO EL PODER
Tengo el poder
tengo la pluma
Pero ya no es (sólo) pluma
ahora tengo todo el poder.
(escrito el 5 d junio d 2006 con modificaciones del 6 d junio d 2006)

(PLEGARIA) ADOLESCENCIAL
En mi plegaria dije:
Dios ¿por qué no demuestras q soy como vos?
¿Por qué no cagas como prueba d tu amor?
Una vocecita en mi cabeza dijo:
"Mírate ahí estás vos".
(Octubre 18 d 2006)

GERONTOFILIA
No sé si mirarán o veré a las colegialas con respeto. Las maestras me acusarán d maltratarlas; dirán q no fui caballero, q a diferencia (d...), llegaré idiota a viejo. Siendo así, me enamoraré d las faldas a cuadros, no seré verde, estaré tostado. Eso si evito la organización d autodidactas con evocación a la Antigua Grecia por parte d quien preside (y peor si enseña por ejemplo las ansías). Mas, por lo pronto, ni siquiera sé si en ese entonces existirán las colegialas.
(Mayo 23 d 2007)

00

No le avergüenza atacarme a mansalva
le pesa q sólo quiere darme la mano
No me avergüenza escribir esto
Me desplomo porque no se lo leeré

Mi parcero es matera d mirada escrutadora
Lo sigo, a ninguna parte se dirige
No entiende sentimientos ni tibiezas
Hablamos la lengua del ladrillo molido
y desconfiamos del amor q comemos
Tenemos anudadas las entrañas
pulmones carcomidos y neuronas carbonizadas
como para escapar d nosotros mismos
El miedo espanta la rabia
en orgásmicas sesiones
engañando los sentidos
Estamos tan perfectamente errados
q ni siquiera somos amigos.
(Julio 29 d 2007)

FIESTEROS POTREROS D INFELICIDAD Y PATIECILLOS DOMINGUEROS
La república temporal d la vista pueblerina
gente amorosa q critica desde el mundo a occidente
ideas marinas, cosmopolitas y vanas
enfocadas en si la paz llega armada al espacio
con dinámicas bocas
y mostradores cromáticos
avalancha d mundos imaginarios
en diminutos universos realizados
eminentemente escatológicos
q hasta da orgullo ir al baño
hato alucinado por otros
q niegan un lenguaje soñado
vergonzosa pesquisa
en alegrías inefables
vertiginoso asco
por el calor humano
chocante sacudida d sueños imperdonables
e ignorancia repetitiva
felices caídas a corazones insolados
chisporroteo violeta q jode la vista
rincones elogiados por el dolor q han causado
desaparecen castillos en lo q no ha terminado.

MUÑECA ROTA
Sé q es muy cursi
pero si me crees
Créeme q me agrada la idea…
T veo en los muros
Tú eres un ladrillo
otro ladrillo, otro,
otro, otro y otro más
otro ladrillo soy
T veo en las octogenarias
por sus miradas
llenas d cansancio
T veo en las niñas pequeñas (d mi barrio)
por sus miradas
llenas d libidinosidad o miedo
Sueño mucho q cogemos
d las manos
Mis piedras no llegan lejos
mi plata se acaba en este cyber
Créeme q me agrada la idea…
(Junio 4 d 2006. Versión d julio 31 d 2007)

Tarantino d la Pinta
EL AUTÓGRAFO COLOMBIANO
Lo peor del amor es cuando pasa,
cuando al punto final de los finales
no le quedan dos puntos suspensivos
Joaquín Sabina
Lo peor del amor

Los cuentos de amor son cuentos sobre cualquier cosa, cualquier cosa en el mundo, en el infinito, en el universo, más allá, o aquí en la esquina, en cualquier lugar visible o no, está invadido con la enfermedad humana del amor. Digamos que este es también un cuento de amor, aunque para serlo tiene pocas de las estructuras de las que hablan los “maestros” pero como no lo mandaré a ningún concurso y seguramente usted hipócrita lector, mi amigo lo leerá con el afán y la displicencia que caracteriza la vida humano-colombiana, me tomaré la licencia de escribir este NO cuento, de NO amor.
Esa frase de los puntos suspensivos de Sabina me da vueltas todo el tiempo, no se si es una buena frase, o un contentillo de los que son o hemos sido abandonados, no sé cómo debo tomarla, pero la repito como oración, al igual que otras tantas, digamos que nunca he sabido que es lo mejor con el sentimiento, pero ahora tengo los suspensivos tatuados en mi espalda, no se trata de las iniciales de alguna conquista martilladas con aguja y tinta china en mi mano como es costumbre en los barrios altos donde viven las clases bajas, ni estuve viajando en un barco por el caribe y la fiebre marinera me impulsó a dibujar sobre mi piel algún recuerdo de algún puerto lejano, ni estuve unos meses en prisión, ni son mis amigos una pandilla de harlistas consagrados a la carretera, de hecho todos, tomamos siempre el servicio público, y el viernes en la noche (de las velitas) de camino a esa rutina, entrados en copas y risas, bajábamos por la calle 27 con tercera, de ese barrio bonito que es La Macarena, hablando de cosas habituales, inútiles, muy de nosotros, un poco de mujeres, otro poco de los últimos discos de nuestras bandas favoritas.
Fabián, Darwin, Mario, Luis, y yo caminábamos a relativa distancia, en parejas, a veces, y al paso de algo que llamara nuestra atención nos uníamos para conversar sobre el hecho o la persona que hubiera atraído nuestra curiosidad, la noche se había portado bien, lo que significa que aun estábamos todos vivos y completos.
Llegando a la carrera quinta yo venía caminando solo, recordando un par de restaurantes donde hace un año pasé alegres momentos con mi amiga Elvia, mientras Fabián, Darwin, y Luis estaban unos 50 metros atrás mío, Mario por su parte caminaba muy adelante.
En la esquina de la quinta apareció una pareja de jóvenes, que caminaba en sentido contrario al mío, al nuestro. Venían discutiendo, él le golpeaba, ella lo esquivaba, él se le lanzaba encima una vez más, el habitual forcejeo de una pareja de novios, la relación típica colombiana, trago, viernes, discusión, malos tratos, y en fin, la cadena alimenticia completando su ciclo de inefable violencia. Cuando pasaron a unos metros míos, yo que tengo algún complejo de velar por los intereses de los menos favorecidos, alcé mi voz en un asonante reclamo contra el joven que ultrajaba a la señorita en cuestión.
Después de eso lo único que recuerdo es a ella tapándome con su chaqueta blanca la cara mientras el desenfundaba un cuchillo, y yo llamaba a mis amigos quienes se aprontaban al baile nocturno de las puñaladas, y de entregarle la vida a cualquier hijo de nadie por nada, por todo, por lo mismo, por Colombia, por la fatalidad de nacer en esta tierra del olvido. Solo nosotros estábamos desarmados, y solo yo no podía ver, luego vino el calor en mi espalda, las figuras que se desvanecían en mi mente, la imagen de Luis corriendo tras mi agresor, la mujer haciéndole frente a los golpes que él le lanzaba sin soltar el cabello de Fabián que a su vez esgrimía argumentos carentes de Improperios y sobrantes de amabilidad, los restaurantes que cerraban sus puertas y los ruidos imperceptibles de la ciudad metiéndose por mis oídos como mil cuchillos más que venían a por mí.
Gracias a Luis fue capturado el delincuente en pocos minutos, y gracias a la policía puesto en libertad segundos más tarde, mientras yo me debatía la vida en el CAMI de La Perseverancia, donde para ser consecuente con la frase popular subí de a pie y bajé en ambulancia
No sé cuánto tiempo pasó, ni cuánta sangre perdí, ni cuántas veces recordé desde el asiento de atrás de una patrulla y luego de una ambulancia, lo mucho que dije que Colombia es el peor país el mundo para vivir y el más eficiente para morir, y cosas como esa, mientras evitaba mancharle las manos a mi amigo con la molesta tinta roja que brotaba copiosamente de mi espalda, saliendo a gruesos hilos entre mi camisa y un saco que compré años atrás en Quito, no recuerdo ahora la canción que empecé a cantar sé que era de Fito, quise acordarme del pasado, de cantar en una patrulla como una forma de no perder la libertad, quise un poco de güisqui cuando me pasaron a la ambulancia, pero eso solo ocurre en las novelas colombianas, me contenté con la lealtad de mis amigos y muchas, muchas luces rojas dando vueltas sobre mi cabeza y las voces de un par de estudiantes de criminalística, que alimentaban con mi herida el morbo de sus vidas, parafraseando lo que recordaban de Lombroso, era gracioso escucharlos, a medias luces, buscando esclarecer los hechos que tan claros estaban. Sí, la sangre es escandalosa, “el criminal es un tipo malo” que grandes estupideces dice Lombroso, cuando aquí todos sabemos que los criminales somos todos, y que los patrones que escribió sirven para nada a la hora de ver venirse contra la humanidad una hoja brillante que no importa ni repara en la cara del portador.
Luego fui trasladado al hospital donde nació mi novia, y me atendió una doctora caleña que atendía al mismo nombre de ella, Liliana Aponte. Me salvó la vida su acento a champus, y su tono a canela, el recuerdo de un sorbete de guanábana en la sexta a las dos de la tarde, me salvó la vida acordarme de Cali, de la iglesia donde me bautizaron, del Parque de la Caña y de los mayorcitos a la orilla del río, que cantan en las tardes las canciones de Goyeneche y Julio Jaramillo, me salvó la vida, las ganas de vivir, en este país hubiera sido cobarde morir de una sola puñalada, hubiera despertado risas en el velorio, y mis fieles amigos no hubieran tenido mucho tema de conversación.
Salí del hospital a las 5 de la tarde del día siguiente, pensado no se por que en mi piano, en las velas que dejé de encender, y en que tal vez aun no es el momento para dejar esta tierra colombiana de hampones y sobrevivientes, quizás deba hacer más cosas aun para que cuando muera o me largue pueda resistirle a los críticos y al olvido y por fin mis escritos sean tomados en cuanta como una confirmación de vida. Digamos entonces que la muerte estaba ocupada con los últimos quemados de la noche de las velitas, digamos entonces que no era mi momento que gané por doble u el partido, digamos que el autógrafo colombiano que me quedó en el dorso son los tres puntos que me cocieron, los mismos de los que habla Sabina, los puntos suspensivos, del amor o el odio, que en este país terminan siendo siempre la misma cosa.

Larry Mejía

sábado, 26 de enero de 2008

Negación: la más predecible de las respuestas humanas.
El Arquitecto en The Matrix Reloaded
Mea culpa ajeno
PE

Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas
Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista.
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata.
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista.
Cuando vinieron a buscar a los judíos,
no protesté, porque yo no era judío.
Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar.
Martin Niemöller


A lo largo de los últimos 3, casi 4 años, de manera irrefrenable, como y con el tiempo, implacable con los demás y con nosotros, ingenua con ellas, inconmensurable con lo intangible, inalienable incluso aquí en Colombia, imprescindible con lo más innecesario, indeleble, innombrable, impía, incierta, inquieta, indispensable, indisoluble, inmoral, inimaginable, inclasificable, inclaudicable, infranqueable, a veces y muy a nuestro pesar invisible, hemos trabajado con el negacionismo poético, en búsqueda de una voz, de un punto de encuentro, o por lo menos de una amistad con las letras y con nosotros mismos. Nada fácil este intento en un país donde la mayoría desde su cómodo anonimato se dedica a criticarnos, guarecidos en su cobarde trinchera, desde donde ni siquiera su nombre dan, enemigos N.N., pero igual: ya es costumbre eso de tirar la piedra y esconder la mano, así que no será una novedad que las lenguas ulceradas de detractores y uno que otro timorato de nuevo merodeen los linderos de este espacio para dejar en la sección de comentarios algo de su muy permeable impotencia.
Mas el asunto que nos ocupa estos días dista del necio vulgo que mal lo paga y por eso no le habláremos en necio ni le daremos (mal) gusto. Esta vez nos dirigimos a ustedes para presentarles de nuevo este sitio de... escritores, cabezas duras, testarudos, analgésicos, sedantes, tercos, que viene con unas líneas más como regalo para nuestros fieles lectores, hienas, verdugos, harpías, cuervos de los que sacan los ojos y otros amigos.
Visitar el futuro en la tumba del olvido
El sábado 15 de diciembre de 2007, por iniciativa de Gustavo Adolfo Ramírez, director de la Fundación Palabrería, se convocó en el Cementerio Central de Bogotá, Colombia, Sudamérica, un homenaje al poeta José Asunción Silva (1865-1896), cuyos restos alguna vez reposaron junto a los de su hermana Elvira, tras muchos años relegados al muro de los suicidas por orden del clero. Era una de esas tardes lluviosas, frías y grises, tan propias de nuestra ciudad. Llegamos pocos. Allí, por supuesto, estuvimos los negacionistas, junto a recuerdo y olvido que se conjuraron con canciones y poemas; con nosotros estuvieron también el poeta Fernando Denis y un cantautor mexicano, acompañado, a su vez, de una buena guitarra y una bella chica colombiana. Brindamos a nuestra salud, porque a la del muerto no hubiese sido muy lógico que digamos. Pasamos por la tumba colectiva de los Zalamea. Hubo más poemas, más canciones y más fotos, bajo el chubasco, al final de la tarde. Quizá luego hagamos más por la memoria de los poetas muertos, quizás no. Quizás algún día seamos poetas muertos y exista una sociedad consagrada a nosotros. Quizás no. Quizás algún día a alguien más se le ocurra ir a visitar el futuro en la tumba del olvido o algo así… Salimos y nos embutimos algunos de nosotros en un taxi y tomamos rumbo a la Librería Luvina, único bastión burgués –como diría alguien, por ahí, no sé quién– que nos abre las puertas y nos admite. Allí concluimos la botella de whisky que habíamos inaugurado en la necrópolis o el “otro barrio” –como lo llaman algunos–, que casi todos acompañaron con charla y cerveza, hasta del vallenato que había compuesto e interpretó el mexicano se habló. Finalmente los negacionistas y una amiga nos largamos con rumbo conocido, para seguir bebiendo y viviendo y recordando y olvidando poetas y poemas, propios y ajenos, etc…
Nocturno I
A veces, cuando en alta noche tranquila,
sobre las teclas vuela tu mano blanca,
como una mariposa sobre una lila
y al teclado sonoro notas arranca,
cruzando del espacio la negra sombra
filtran por la ventana rayos de luna,
que trazan luces largas sobre la alfombra,
y en alas de las notas a otros lugares
vuelan mis pensamientos, cruzan los mares,
y en gótico castillo, donde en las piedras
musgosas por los siglos, crecen las yedras,
puestos de codos ambos en tu ventana
miramos en las sombras morir el día
y subir de los valles la noche umbría
y soy tu paje rubio, mi castellana,
y cuando en los espacios la noche cierra,
el fuego de tu estancia los muebles dora,
y los dos nos miramos y sonreímos
mientras que el viento afuera suspira y llora.
¡Cómo tendéis las alas, ensueños vanos,
cuando sobre las teclas vuelan tus manos!
José Asunción Silva
Al cementerio
¿No veis allá aquel campo silencioso
que se extiende detrás de un monasterio?
Es el lóbrego y triste cementerio,
es el campo del último reposo.

No le piséis los que en el mundo ocioso
de los vicios vivís bajo el imperio,
allí no hay pompa, hay soledad, misterio;
no le manchéis con vuestro pie engañoso.

Mas id los que cansados de penar
buscáis del sauce la doliente sombra…
los que queréis en la calma descansar.

Bajo esa verde y natural alfombra,
¡qué bien el cuerpo debe reposar
en tanto al alma el más allá le asombra!
Vicente Huidobro
En la tumba de un poeta
Ruiseñor que cansado de la tierra
alzaste el vuelo al alto firmamento,
a la mansión donde la luz se encierra
Oye benigno mi dolido acento.
Y tú, Señor, escucha esta plegaria
que triste y solitaria
en alas del amor elevo al cielo
y dale pronto el eternal consuelo.
Sufrió mucho, Señor; su vida entera
fue un eterno pesar.
Sólo de Ti la dicha ansioso espera,
no le hagas aguardar.
Y tú, errabundo, eterno caminante,
detente ante la tumba del poeta,
detente un solo instante,
y derrama una lágrima secreta,
una sentida lágrima por él
que riegue acaso su inmortal laurel.
Vicente Huidobro
NEW YORK DESDE LA VENTANA
Carlos Luis Torres G.*
Editorial Universidad Industrial de Santander
Colección de Poesía Otras Miradas
Bucaramanga, Colombia 2006
Donde hay mucho es justo que haya de todo.
Francisco de Quevedo

Qué difícil debe ser describir el universo para un hombre honesto; pienso, mientras deshojo el poemario de Carlos Luis de una mano a la otra.
A través de sus páginas, se aclara que New York es el lugar donde los perseguidos liberan la ausencia de todos sus recuerdos.
En la voz de Carlos Luis todo se desvanece, la esperanza primero, las manos, la ilusión, todo se confunde para encontrarse en el poema como única salvación del fugitivo y darle al lector la imagen de una ciudad símil a la emoción humana; insondable, mas incierta.
Este libro nos devela un extranjero que no busca y ahí en la letra desolada encuentra de forma fortuita una inmensa antagonista como es la ciudad en la vida del escritor. La ciudad de gritos, la misma que se inunda de silencio, en el poema y el ruido estridente de las calles, justo allí es donde ella pierde su gran volumen enfrentada a la inmensidad de la mirada del autor, quien de forma parricida la acorrala con sus versos.
Larry Mejía

5

Tengo sed.
Aquí a la orilla del río Hudson
Tengo sed.

7

A Wilmer

Me muero rodeado de silencio
(por favor...
llevadme a otro lugar).

15

Todo es luz
New York y movimiento
Las flores atrevidas
se ríen con el frío
y el paso lento
de una multitud infame
que no mira... tan sólo grita
...con su silencio.

Todo brilla:
La sonrisa de un negro,
la piel nativa mezclada
con opulencia y soberbia.
Un metro brota
y con fuerza burla al Hudson
acaricia el aire
y se lleva el alma
al interior de sombra
de una ciudad
donde la noche y la profundidad,
tienen el mismo matiz
de un volar alto y
del día que brilla como espejo.

Todo es ruido y a la vez silencio
Todo es limpio y a la vez
hediondez de alma y cuerpo.
Todo es inmenso
y tan pequeño... que pasa sin ser visto
... todo es blanco pero también negro
Aquí en New York
todo es grande
pero también tiene la delgadez
de la miseria y el llanto eterno.

Mira allá a la luz,
ese volcán que como el cielo
se extiende sobre la ciudad
de New York
Mira allá... aún más lejos
tápate los ojos que con eso
basta para saber de la ciudad
que desbordó el mundo
... hasta el abismo

Abril 20 de 2005

*Carlos Luis Torres Gutiérrez (1956, Bucaramanga, Colombia). Realizó estudios en la Universidad Industrial de Santander y posteriormente Maestría en Literatura Latinoamericana en la Pontificia Universidad Javeriana. Reside en Bogotá desde hace más de 25 años. Es escritor y profesor de literatura.
Ha publicado las novelas Barco A La Vista (1992) y Entre La Espera Y El Miedo (2004) y los poemarios
Poemas En Un Sobre De Manila, A Punto De Llover y New York Desde La Ventana. Otros trabajos de creación poética, cuentos y crítica literaria se han publicado en revistas y periódicos virtuales e impresos que se pueden consultar en www.carlosluistorres.net
En un artículo publicado el domingo 18 de febrero de 2007 a través de EL TIEMPO, titulado Poesía en Colombia: Un mal negocio, Cristian Valencia lamenta que no haya una editorial que tenga una colección de poesía, arguyendo que las que llama “ideas neoliberales” se tomaron ya todas las instancias de la cultura, dándole al objeto artístico el carácter de producto mercantil (lo cual es completamente cierto y definitivamente representa un problema, claro, el problema no es que la poesía tenga que ser productiva, sino cómo hacerla competitiva en el mercado frente a productos de la industria del espectáculo o el entretenimiento, por ejemplo) y en ello la poesía obtiene la peor parte, pues publicarla no es buen negocio. Menciona la finalización de la colección de poesía que tenía Editorial Norma y dice que las grandes editoriales españolas con sede en Colombia no publican poesía y ésta circula en modestas publicaciones, autofinanciadas, hechas con las uñas… limpias: de forma pulida y cuidando los detalles. Dice que publicar poesía es labor de locos, se trabaja a pérdida. Habla del riesgo que corre la colección de la Universidad Nacional de ser cerrada por el fisco ante su amenaza de descalabro financiero al no publicar a Benedetti. Salva del naufragio únicamente a la Colección Viernes de Poesía y a la revista Arquitrave, que califica de “afrenta al capitalismo salvaje”. Es cierto que la revista de Harold Alvarado Tenorio se hace en su confortable apartamento, nos consta; que esté llena de “perdedores profesionales de tiempo y de dinero: poetas”, no nos resulta tan definitivo, pues hasta ahora, luego de meses de haber llegado hasta allí en busca de un espacio no habido un rinconcito para el negacionismo, conformado por quizá los mayores perdedores de tiempo y dinero que tiene el país… ¿será porque no somos profesionales?
Conozco personalmente a Cristian y presumo que su intención no era desconocer ciertos hechos, al contrario, quería resaltar un intento que pudiera mantenerse y multiplicarse; sin embargo, a lo mejor sin querer queriendo, pasa por alto la labor de revistas dedicadas a la poesía como Golpe de dados –que ha llegado a su número 200–, Prometeo de Medellín, que se realiza a la par con el festival de poesía de allá como Ulrika de Bogotá, con el de aquí. Y si bien éstas no son del todo representativas, habría que argumentar lo mismo que Cristian con respecto a Arquitrave: al menos, se hacen. Por cierto, ¿esa errata en el nombre arquitrabe será intencional, tendrá algún significado? No sabemos porque apenas tenemos un número que nos obsequió Harold. En fin.
Respecto a las editoriales nacionales sin una colección de poesía, cabría preguntase qué se supone entonces que son la colección Acanto del Fondo Editorial de la Universidad EAFIT (que cuenta con libros de poesía de autores como Evelio José Rosero y Jaime Jaramillo Escobar); o la colección de poesía de la Editorial de la Universidad de Antioquia (con títulos como Modelo 50: Panorama De Poetas Colombianos Nacidos En La Década De 1950 compilado por Fernando Herrera Gómez; Poemas Chinos De Amor con versión, prólogo y notas del mismísimo Harold Alvarado Tenorio; Poesía Completa de José Manuel Arango; Vana Stanza: Diván Selecto 1962-1984, obra recuperada del legendario nadaísta Amílcar Osorio; A Vista Del Tiempo: Antología Poética 1961-2004 de Armando Romero; Dicen De Ti de Santiago Mutis; o El Transeúnte: 1947-2003 de Rogelio Echavarría); o la colección Un Libro Por Centavos que edita la Facultad de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad Externado de Colombia (con pequeñas antologías de María Mercedes Carranza, José Asunción Silva, Eduardo Cote Lamus, Héctor Rojas Herazo, Jorge Isaacs, León de Greiff y Luis Vidales y entre otros títulos: Los Poemas De La Ofensa de Jaime Jaramillo Escobar, Baladas de Mario Rivero, Ciudadano De La Noche de Juan Manuel Roca, El Presente Recordado de Álvaro Rodríguez Torres, Morada Al Sur de Aurelio Arturo, Postal De Viaje de Luz Mary Giraldo, Puerto Calcinado de Andrea Cote, Nadie En Casa de Piedad Bonnet, El Álbum De Los Adioses de Federico Diaz-Granados o Luz En Lo Alto de Juan Felipe Robledo); o la colección de poesía de la Editorial de la Universidad Nacional de Colombia, que no debe confundirse con la colección Viernes de Poesía –que también se ha negado a publicarnos bajo la excusa de editar solo autores ya publicados, no inéditos como los negacionistas… ¿y cómo diablos quieren que no lo seamos cuando no aceptan publicarnos? Dicha colección fue lanzada durante la XVII Feria Internacional del Libro de Bogotá en 2004 (por tanto Cristian debía haberla conocido) y cuenta con Libro Recobrado, Libro Inédito y Obra Reunida como ítems en los que se encuentran El Vuelo Inmóvil de Jorge Cadavid, Oración Del Impuro de Rómulo Bustos Aguirre, Suenan Timbres de Luis Vidales, Sanguinas de Fernando Herrera, Lecciones De Fagot de Fernando Linero, Las Hipótesis De Nadie de Juan Manuel Roca, Agresión De Las Formas Contra El Ángel de Héctor Rojas Herazo, Los Trabajos Perdidos de Álvaro Mutis, Seis Libros Y Uno Menos de Álvaro Rodríguez Torres, La Poesía Es Un Viaje de Robinson Quintero, Estuario de Carlos Obregón, Este Lugar De La Noche de José Manuel Arango y más… La Editorial de la Universidad Nacional de Colombia igualmente publicó la Obra Poética de León de Greiff en 3 tomos, cuya presentación resulta acorde al lenguaje gráfico actual, algo que uno hecha de menos en muchos de esos modestos esfuerzos editoriales independientes. Digno de mencionar también el caso del cuidado y la belleza en la Colección Los Conjurados de Común Presencia Editores, que en su parte dedicada a la poesía cuenta con libros como La Palabra Liberada de su director Gonzalo Márquez, Antología Esencial de Amparo Osorio, De La Incesante Partida de Mauricio Contreras, El Derviche Y Otros Poemas de Jorge Cadavid o Inti Manic y Las Excusas Del Desterrado de los jóvenes poetas Juan Sebastián Gaviria y Robert Max Steenkist respectivamente. Si hasta Planeta publicó libros de poesía de Efraim Medina, Juan Felipe Robledo, Luis Fernando Afanador y Ricardo Silva Romero.
En cuanto a las grandes editoriales españolas que no publican poesía colombiana, cabe anotar que la industria del libro en el mercado hispanoamericano, no es exclusividad de España, y aun así, en la Colección Visor de Poesía, una de las más prestigiosas a nivel internacional, hay una Antología –que más que controvertida, es simple y llanamente incompleta– titulada Poesía Del Siglo XX En Colombia (la cual pudo conocer Cristian siendo de 2006) hecha por el poeta y ensayista nacional Ramón Cote Baraibar, quien también tiene un libro suyo en dicha colección, igualmente la editorial valenciana Pre-Textos publicó en 2000 Poemas Principales de Jaime Jaramillo Escobar. Y en 2007 salió Metamorfosis del Jardín: Poesía Reunida (1968-2006) de Giovanni Quessep a través de Editorial Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores de Barcelona… Por su parte en el Fondo de Cultura Económica de México se hallan: Afuera Pasa El Siglo de Santiago Mutis Durán, Summa De Maqroll El Gaviero: Poesía Reunida de Álvaro Mutis, Libro Del Encantado: Antología de Giovanni Quessep, Libros De Poemas de Darío Jaramillo Agudelo, Poesía Reunida de Fernando Charry Lara, Todos Los Poetas Son Santos de Juan Gustavo Cobo Borda, Amanecer En El Valle Del Sinú: Antología Poética de Raúl Gómez Jattin, Cantar De Lejanía: Antología Personal de Juan Manuel Roca, Poesía Completa de Porfirio Barba Jacob y alguno otro. El País Del Viento de William Ospina fue reeditado en 1999 por la Editorial Trilce de México. Y Obra Poética Completa de Aurelio Arturo salió en la Colección Archivos de Ediciones UNESCO / ALLCA Siglo XX.
Casi un año después, en su artículo del jueves 24 de enero de 2008, titulado La poesía sobrevive y publicado a través de EL TIEMPO, Alfonso Carvajal, luego de abrir su texto con un epígrafe de William Blake: Si cumplimos el deber, ningún daño temeremos, cita las palabras de Rogelio Echavarría: “en Colombia la gente sí lee poesía” y aduce que las editoriales no la publican, aunque admite que “las universidades han jugado un papel esencial para que la poesía no desaparezca como memoria de un país culturalmente pobre”. Lo cual ha quedado expuesto mediante sus colecciones de poesía o realizaciones como Poesía Y Prosa de Meira Del Mar por parte de Ediciones Uninorte en 2003, como lo demuestro y no simplemente lo digo al vuelo. Vuelve a cacarear sobre la mezquindad comercial de las grandes editoriales para con la poesía, justo él que fue editor de una que se negó siquiera a leer mi libro de cuentos cuando allí publican a Virginia Vallejo. Menciona revistas como Arquitrave, Común Presencia, Luna Nueva, Puesto de Combate, Exilio, Ulrika y la de la Universidad de Antioquia, las mismas de siempre, y su ingente esfuerzo que resulta inocuo clamor en el “desierto de la patria muda” (¡vaya mala cosa semejante epíteto!). Menciona, eso sí, el surgimiento de la colección de poesía Zenócrate que publica Uniediciones y dirige Fernando Denis, “díscolo y desarraigado poeta” (y dale con los epítetos injuriosos o al menos desafortunados). Y también deja sin mención labores como las de Editorial La Serpiente Emplumada de Carmen Cecilia Suárez que, entre otras cosas, publicó El Vino Rojo De Las Sílabas que reúne la obra poética de Fernando Denis. Y si de mencionar esfuerzos independientes se trata, ¿qué hay de Edgar Melo y sus Ediciones Catapulta? Es una labor destacable, pese a que sus libros no tengan toda la parafernalia artesanal de los de Taller Arte Dos Gráfico donde el infame –lo digo porque no tiene fama– Belisario Betancur manda hacer sus creaciones poéticas, pues el ex-presidente además de haber sido responsable de entregar el poder a las fuerzas armadas para que perpetraran la masacre del Palacio de Justicia y hacerse el de la vista gorda con otras matanzas y desapariciones forzosas cometidas durante su administración, escribe versos, para saber más al respecto habría que consultar a Harold Alvarado, quien ha hecho una detallada increpación. A propósito, este autor recientemente acaba de publicar Ultrajes, producción que contiene 40 años de obra y que puede obtenerse de forma gratuita (¿una nueva “afrenta al capitalismo salvaje”?) para leer e imprimir en:
Y si como dice Cristian esos esfuerzos son una invitación a que otros se atrevan a llenar el vacío y quedando demostrado que las editoriales sí se atreven, pues nosotros los negacionistas estamos totalmente dispuestos a aceptar ese desafío, lo único que resta es que también nos publiquen, pues en Colombia sí leen poesía, excepto los que escriben sobre si se publica o no.
Pablo Estrada
POEMAS

LARRY MEJÍA

AUSENCIA
Háblame de tu amor de catálogo
a mí que he preferido esperar solo
al calor maternal de la palabra
y al amargo frío de la honestidad
Háblame de tu sonrisa de inventario
a mí que he preferido reír solo
ante el sincero espejo de los años
y la cadencia puntual de las manecillas
Háblame de la eternidad del sentimiento
a mí que te espero de esta orilla
a mí que nada tengo y todo ofrezco
a mí que trato de empuñar instantes
Háblame en ese tono dulce pero ausente
que uno solo advierte cuando se ha ido lejos
a mí que sobre la piedra muda
he construido un altar a tu silencio

BITÁCORA
Vengo de la soledad
voy para el universo
vengo de las pesadillas
metidas en este sueño
no quiero terminar
ni volver bailando tango
en una calle cualquiera
en una con tu nombre
o con el nombre del que sea
audiencia abran los brazos
vengo de la poesía
voy para el universo.

COMO TU MIRADA
Tu recuerdo ha venido a despedirse
recogió sus fotos
pagó el café
y dijo adiós
ya ni tu recuerdo me acompaña
estoy listo para irme a bailar conmigo mismo
para tomar agua de hierbas
para tejer mantas
–Penélope eterna–
y acariciar gatos
con la dulzura de la valeriana
que usaré para dormir
–cierro mi corazón–
como tu mirada que no existe.

PABLO ESTRADA
ERES TÚ
¿Es un cadáver con sombrero y gabán
o un esqueleto con gastado traje oscuro?
¿Es una momia con jeans y camisa a cuadros
o un hosco y socarrón demonio desnudo?
¿Es una actriz de reparto
o una mujer que no sabe amar?
¿Es un barquito ebrio
o sólo un niño en la orfandad?
Si el teléfono suena, no contestes,
si el abismo seduce, no te precipites,
podría ser: número equivocado.
Si la lluvia humedece tu cuerpo en las noches,
no creas que es la luna, ella nunca llora.
Lucía luce luz sin luna.
¿Quién diablos es Lucía?
¿Qué diablos es la luna?
Tus orejas sostienen pendientes gigantescos
que consideraría llegan hasta al suelo
–allí estoy yo, sin caer cayendo–.
Mis óptimos ojos orbitan obtusos.
Quisiera acariciar tu vientre aterciopelado
y besar tus senos de pálida porcelana.
El espejo borra el espejismo,
tu espectro desaparece de mí.
Extraño cada milímetro de tu piel,
cada cabello que solía tomar.
Mis manos te buscan en la oscuridad,
mis besos te preguntan entre sábanas.
Tu aroma –que emanas desde la distancia–
me despierta en las mañanas.
Tu imagen –que las píldoras distorsionan–
me levanta de una bofetada.
Ensangrentado busco una navaja,
un revólver, una soga, un veneno,
para calmar ésta, mi angustia.
Te envío una tarjeta que dice:
De: Lirio
Para: Noia
Y caigo en medio de convulsiones.
Las preguntas me invaden
y por poco me ahogan…
¿Es una escultura de un dios
o de una celebridad del pop?
¿Es el fantasma de un suicida
o un guitarrista de grunge?
¿Es una fotografía de un viejo comunista
o de un padre muerto ya hace tiempo?
No, no… Soy yo…
Voilà, c’est moi… ¿Quién más?

POEMA ENCONTRADO EN UNA HABITACIÓN ABANDONADA
Mira mi corazón en pedacitos
mira mis alas desplumadas
mira mis ojos dormidos
mira mi alma atormentada.
Te amo
porque pagas la renta
de mi habitación,
me cuidas y me bañas,
me vienes a visitar
todas las mañanas,
por eso también
te amo.
Escucha mi voz debilitada,
escucha mi inmunda sonrisa,
escucha mis lágrimas oscuras,
escucha mis manos destrozadas
y el lento palpitar
adentro de mi pecho.
Perdóname por no soñar contigo,
perdóname por malgastar
el dinero que me dabas,
perdóname por esconderme
debajo de la cama,
perdóname por hacerte el amor
sólo una vez por semana,
perdóname por embriagarme
el día de tu cumpleaños
y estropearlo tanto,
perdóname por cortarme las venas.
Siente mi sangre derramada,
siente mi piel lacerada,
siente mi saliva amarga,
siente mi pecho oprimido
por la angustia y por el miedo
pero no me sientas solo.

PÚRPURA FUGAZ
¿Sabes que percibo
sabes que presiento?
Sin perder el sentido
te diré en secreto:
Tubos que contemplo
dentro de mi cuerpo.
Tu voz que contemplo
perdida en el viento.
Tu bosque contemplo
en un paisaje eterno.
Grises tubos en mí mismo
al borde del abismo.
Dulce voz distante
como arroyo susurrante.
Oculto bosque espeso
turbio, hostil y denso.
Antes de marcharte,
deja tus recuerdos
en mi abierta mente,
en mi vacío pecho.
¿Dónde estás
cuando más te necesito?
Muerta quizás,
quizás muerta
(Es que ella se ha ido,
¿no recuerdas?)

NORMAN CORREA*


AVARICIA
Los brincos tintineantes de la moneda
sobre el asfalto alertaron a los transeúntes
algunos escondieron sus manos en los bolsillos
DESTINO DE LOS SUEÑOS
Cuando se exige que los sueños
bajen de los árboles
brotan de la alcantarilla
emanando olores de belleza nauseabunda
que se integran en el cuerpo
y después en el poema.

PRESAGIO
En el gesto de amargura de la niña
como si la muerte tuviera afán,
se asomo la vejez.
Todos somos profetas de cara arrugada.

Cambio mi vida,
de todos modos la llevo perdida
León De Greiff
Qué importa si elijo comer pastel.
Estoy envuelto en el empaque y relleno de chocolate.
Qué importa elegir, no hay más.
El TV aún funciona en los años
de ultravanguardia y desarrollo,
ojalá no termine el programa. No importa elegir
el canal si no hay más.
El tendero habla un solo lenguaje minuto a minuto.
Y no le importan los días envueltos en un mismo empaque.
De mi amiga espero a que dé la vuelta
para tomar un poco de su existencia trasera y
devolverme el aliento y el deseo. Qué importa si me mira.
Si amar significa besuquearse y manosearse
entonces una mirada es una caricia
de agradecimiento y cordialidad.
Qué importa mi vida si todo marcha al gusto de los demás.

FORMANDO FAMILIA
Una copa y una palabra
Una palabra y un beso
Un beso y una invitación a cenar
Una invitación a cenar y un matrimonio
Un matrimonio y un hijo
Un hijo y
Un juego…
Un juego por una copa.

Tengo triste el vino
José Manuel Arango
Tengo cien pesos y un amigo.
Tengo mil pesos y un mejor amigo.
Diez mil pesos y un amigazo.
Cien mil pesos…
Tengo horror de pesos
y una cuenta por cobrar.

DISCOTECA
Hasta en las botellas hace escándalo la música.
¡Que horrendo espectáculo las miradas en la botella!
Casi todos releen “El exceso de alcohol es
perjudicial para la salud” dirigiendo las orejas
hacia un costado donde el ruido pierde fuerza,
sólo un poco de fuerza.
Hablan solitarios frente a frente:
–¡No te escucho! ¿Qué dices?
–Baila conmigo, no se puede ofrecer nada más.

SE ACABA EL LICOR, LA MÚSICA, LA FIESTA
La música
después de golpear la pared
llega a la botella y bebe.
Bebe largamente hasta el eco
y se va
y yo tambaleo tras ella.

El lápiz: otro dedo
para acariciar el papel.
Al final
sólo rasguños.
*Norman Correa se ha dedicado al comercio. Ha tratado de evadir el trabajo pero vuelve a él porque su estómago lo defrauda. Como dice la frase “trabaja para comer y come para trabajar”. Se sabe que el comercio atrofia las ideas pero Norman las ha guardado para desempolvarlas a su debido tiempo. Contacto: nacojar@yahoo.es

En el blog del negacionismo el espacio está abierto de par en par como las batientes puertas de una cantina del viejo oeste americano, así que recibimos lo que ustedes consideren que podamos publicar allí, nosotros lo revisamos y decidimos si va o no... La idea es que este espacio sea de muchos para sacarle un buen provecho (y todo el que puede sacársele es que la gente vea la obra ahí expuesta) y no requiere filiación alguna con nosotros o algo por el estilo, eso sí, no vamos a poner aquello con lo que no estemos de acuerdo o no nos guste.
Ah, y no vamos a negarlo: no somos más que unos borrachos y desocupados...